La reforma a la Ley de Aborto ha pasado al Senado después de que la mayoría del PSOE y sus aliados la aprobaran en el Congreso de los Diputados. El PP asegura que no existe consenso social, profesional ni político. Lo único que provoca es “dividir, excluir y crispar”.
Norma para “dividir, excluir y crispar”
Por mayoría, el Congreso de los Diputados aprobó el proyecto de Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, que ahora será enviado al Senado. La normativa recibió el respaldo de 184 de los 350 diputados de la cámara, ocho por encima de la mayoría absoluta requerida.
A favor se pronunciaron los legisladores del PSOE, PNV, ERC-IU-ICV, BNG y Na-Bai y dos de los diez diputados de CiU, grupo que tiene libertad de voto. En contra se pronunció el PP, Coalición Canaria, UPN y UPyD y siete diputados de CiU. La diputada restante de este último grupo fue la única abstención.
En el debate, la diputada por el PSOE Carmen Montón aseguró que el proyecto de ley respeta “el derecho de la mujer a decidir sobre su maternidad” y da cumplimiento a “una histórica reivindicación de tantas feministas”. El objetivo de la norma, destacó, es “que sean menos las mujeres que abortan y que las que lo hagan sea con más información, con más garantías y con más seguridad”.
Respecto al aborto en menores de edad, Montón subrayó que en la ley “la capacidad de decir radica única y exclusivamente” en las chicas de dieciséis y diecisiete años. Aseguró que la norma “no prohíbe que informen a sus padres” y tampoco impide que se les ayude a “conformar su decisión”. Explicó que “cuando la joven alegue un conflicto podrá prescindir de informar a su entorno, para que no se limite su decisión o se la aboque a un circuito de clandestinidad”.
Dirigiéndose a los diputados del PP, apostilló: “Con más represión y con más Código Penal no conseguiremos menos abortos, si no más sufrimiento. Y con menos educación y menos acceso a métodos anticonceptivos no conseguiremos abstinencia y castidad, sino más riesgo y más embarazos no deseados. Una vez que aprobamos estas leyes, ustedes también son protagonistas del ejercicio de estos derechos”.
Por parte del PP, el diputado navarro Santiago Cervera argumentó que la nueva norma no tiene “ni consenso social, ni profesional y ni político” porque “es una ley de unos contra otros, es una ley del mínimo parlamentario”. Incluso, observó que no se encontraba incluida en el programa electoral del PSOE. “Lo único que han conseguido es dividir, excluir y crispar”, aseveró.
Cervera recalcó que “el aborto no puede ser entendido como una solución rutinaria” y que “la vida del no nacido merece ser protegida y no puede depender del libre albedrío de nadie”. Además, censuró que la ley no reconozca el derecho a objetar a todos los profesionales que susceptiblemente pueden intervenir en un aborto.
Sobre el tema de las menores, dijo que la fórmula pactada por el PSOE con el PNV permitirá que en la práctica las menores puedan abortar sin que lo sepan sus padres. “Todo seguirá siendo como el Gobierno lo ha pensado desde el principio”, lamentó.
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