AGENCIAS/JFG.- Una vez más, Chávez ha crispado a una parte de la sociedad venezolana. Sin apenas resistencia, la obediente Asamblea Nacional aprobó la polémica ley de educación que reduce las escuelas a simples centros de formación ideológica-socialista. La intolerancia pasó del recinto legislativo a las calles: cientos de opositores, incluyendo periodistas, fueron golpeados por la Policía o por “chavistas” enardecidos.
AMÉRICA/ “Chavistas” golpean a periodistas
La polémica Ley Orgánica de Educación (LOE), diseñada por el régimen de Hugo Chávez, ha sido aprobada sin apenas resistencia y tras una maratónica sesión de la Asamblea Nacional –integrada sólo por diputados oficialistas- que se prolongó por más de diez horas. La representación de los partidos de oposición en la cámara denunció la falta de voluntad de los legisladores “chavistas” para debatir los puntos más polémicos de la normativa.
Ismael García, de “Podemos”, explicó que su grupo abandonaba la sesión después de que sus argumentos no tuviesen cabida en el debate. Incluso, aseguró que la presidencia del Parlamento les cortó el micrófono para no intervenir. Enseguida, pidió a los ciudadanos que reaccionen ante “este atentado a la inconstitucionalidad”. Su grupo junto con el Frente Popular Humanista, recogerán firmas para convocar un referéndum abrogatorio contra la ley.
Después de que se retiraran los opositores, el proceso se agilizó y la ley fue aprobada por los oficialistas en segunda discusión. La normativa consta de 56 artículos que dan al Estado un amplio poder para influir en todo el sistema educativo venezolano. Los críticos aseguran que la ley viola el derecho de la familia a escoger el tipo de educación que desean para sus hijos y reduce las escuelas a simples centros de formación socialista al servicio del régimen.
Héctor Navarro, ministros de Educación, dijo que la ley es “necesaria” para que la educación sea garantizada y bajo “igualdad de condiciones”. Los detractores le recuerdan que la normativa concede a su cartera un papel preponderante por encima de la familia y aseguran que sus hijos recibirán un “adoctrinamiento” que responde únicamente a las ansias de Chávez de construir el “socialismo del siglo XXI”.
Por ejemplo, en el artículo 50 se advierte a los medios de comunicación que serán sancionados judicialmente si difunden informaciones “que produzcan terror en los niños, inciten al odio, atenten contra los sanos valores del pueblo venezolano, la salud mental y física de la población”.
A los consejos comunales, órganos de Gobierno local estrechamente vinculados a Chávez, se les da un papel “pedagógico liberador para la formación de una nueva ciudadanía y construcción de los sujetos sociales de transformación”. De igual manera, se prohíbe dar educación religiosa, en el sistema público o privado, dentro del horario oficial escolar.
La norma ha provocado reacciones en las calles de Caracas. Oficialistas y opositores se manifestaron a favor y en contra. A los primeros, las fuerzas de seguridad estatales les permitieron llegar hasta la sede de la Asamblea Nacional. Los segundos fueron reprimidos por policías antimotines.
La violencia también dejó heridos a un grupo de periodistas de los diarios Últimas Noticias, El Mundo y Líder en Deportes, que repartían volantes contra la nueva ley porque en uno de sus artículos se autoriza al Ministerio de Educación a suspender las transmisiones o cerrar cualquier medio de comunicación cuando lo considere necesario. Decenas de “chavistas” los agredieron con piedras y palos dejando heridas a doce personas.
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