Con unas medidas de seguridad sin precedentes y cierta polémica previa por las bajas a causa del dopaje, Atenas vuelve a acoger unos juegos olímpicos.
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Martes, 21 de julio 2026
Con unas medidas de seguridad sin precedentes y cierta polémica previa por las bajas a causa del dopaje, Atenas vuelve a acoger unos juegos olímpicos.
AYER TUVO LUGAR LA INAUGURACIÓN
Parece que el destino no ha querido que los Juegos de Atenas sean unos juegos
“normales”. Primero fue el hecho de que las pruebas deportivas por excelencia
volviesen a sus orígenes. Luego, las dudas de que la organización llegase a
tiempo; después el anuncio de que iban a ser las pruebas más “limpias” de la
historia, con métodos revolucionarios para detectar sustancias dopantes. Más
tarde se constató que serían las olimpiadas de la seguridad.
Ahora,
después de dado el pistoletazo de salida se ha constatado que son los juegos de
la “espantá”, como decimos aquí. A pocas horas de la ceremonia de inauguración,
dos de los atletas griegos más emblemáticos, los atletas Costas Kenteris y
Katherina Thanou, desaparecieron del mapa tras no presentarse a un control por
sorpresa.
La delegación griega de atletismo ha dado una versión un poco
“extraña” de lo que ocurrió, con accidente de moto y hospitalización de los
deportistas incluida. Hasta el cierre de esta edición no estaba muy clara cuál
sería la decisión del COI ante este asunto, pero los expertos están de acuerdo
en que si no suspende a estos atletas se perderá el crédito que hacía de estos
unos Juegos “limpios” y sin trampas.
El otro
asunto estrella, la seguridad
Otra cosa que preocupa, y mucho,
estos días en Grecia es la seguridad. La situación mundial actual, pero sobre
todo la amenaza del terrorismo islámico después de los atentados del 11-S en
Nueva York y el 11-M en Madrid, han propiciado que Grecia se haya convertido en
una triple fortaleza: por tierra, mar y aire.
Basta decir que el gasto
en seguridad se ha incrementado en proporciones gigantescas. Los Juegos de
Invierno de Salt Lake City, en febrero de 2002, dedicaron 600 millones de
dólares a este concepto, el doble que Sydney 2000. Atenas pone cinco veces más:
1.500 millones de dólares.
70.000 policías y 16
aviones
Estarán presentes en la capital helena policías armados de
Gran Bretaña, Israel y EEUU, que se encargarán de proteger a los atletas. En
total, y según los datos ofrecidos por el comité organizador, 70.000 policías y
soldados griegos velarán por la seguridad de los Juegos, además, de los 16
aviones militares griegos que patrullan la región de Ática las 24 horas del día,
mientras que seis Awac escrutan Atenas en turnos con la garantía de que tres
pueden estar operativos de forma simultánea en pocos minutos.
Después de
meses en los que la seguridad parecía el único asunto de estos Juegos, crece un
consenso político para difuminar el riesgo y alejarlo del primer plano, acaso
porque al final, en la calle, nunca existe la seguridad total.
La fortaleza camuflada
Y porque Atenas, de
momento, no quiere dar la impresión de haberse convertido en una fortaleza
incómoda. Quieren que los deportistas y los espectadores estén cómodos, aunque
sea imposible llegar a la Villa Olímpica sin acreditación o haya que pasar por
tres controles para conseguirlo. Eso sí, una vez dentro, reina la tranquilidad y
la sensación de que nadie vigila.
La presidenta del Comité Organizador,
Gianna Angelopoulos, ha destacado al respecto que “nuestra principal prioridad
ha sido lograda: la estrategia de seguridad mejor dotada de fondos y con el
mejor personal en la historia de los Juegos Olímpicos está en su sitio”.
Dicho comité también ha informado, con evidente satisfacción, del
resultado de la evacuación del estadio olímpico, que se produjo aprovechando el
ensayo de la ceremonia de apertura: 70.000 personas desalojadas en quince
minutos. En cada sede, existirá un equipo propio para esta contingencia.
La vuelta a los orígenes
Pero si
algo tienen de emblemático y romántico estos Juegos es el hecho de que son los
primeros del milenio y, además, vuelven a casa después de 108 años. El deporte
ha conseguido que más de 10.000 deportistas de 202 países se hayan congregado en
Atenas para batirse, ante una audiencia acumulada de 50.000 millones de
telespectadores, por un ramo de olivo, las medallas y la gloria en 28 deportes y
301 especialidades distintas.
Todo esto ha quedado plasmado en una
impresionante ceremonia de inauguración, que con una puesta en escena de
Dimitris Papaioannou, se convirtió en un espectáculo inolvidable, tanto para los
que tuvieron la suerte de estar en el Estadio Olímpico como los que lo siguieron
por televisión.
Según su creador, “la ceremonia se inspiró en la
historia de Grecia a través de una visión muy moderna, sin perder la
autenticidad de su sentido”. Y comenzó con el latido del corazón y las carreras,
“símbolos de la emoción y el esfuerzo en el deporte”.
Le siguieron
imágenes de las islas helénicas, el homenaje a Eros, el Dios del amor y el
erotismo, diferentes pasajes culturales desde la antigüedad hasta los tiempos
actuales. Finalmente, el clásico encendido del pebetero, “cuando el cielo y la
tierra se fusionaron en un abrazo de paz y amistad”, según Papaioannou.
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