Política

Askar Akáyev dimitirá hoy en Moscú ante una delegación del Parlamento de Kirguizistán

Finalmente, el depuesto presidente de Kirguizistán, Askar Akáyev, ha decidido renunciar a su cargo en Moscú, para lo que se ha obviado un mandato constitucional que indicaba que el presidente debe presentar su renuncia al Parlamento. De esta manera, podría acabarse la inestabilidad política en la república que celebrará elecciones el 26 de junio.

Proceso de cambio en la antigua república soviética
Hoy se celebrará en Moscú la ceremonia formal de renuncia del depuesto
presidente de Kirguizistán, Askar Akáyev, después de que ayer anunciase que se
comprometía a firmar su petición de dimisión en presencia de una delegación del
nuevo Parlamento de Kirguizistán. Este acto obviaría el protocolo que exige la
Constitución kirguís de que la renuncia de un presidente debe ser ante el
Parlamento.

Akáyev ha explicado que ambas partes suscribieron “un
protocolo de cuatro puntos, uno de los cuales establece que el jefe de Estado de
Kirguizistán renuncia de forma anticipada y por voluntad propia a sus facultades
presidenciales”.

Akáyev, derrocado hace diez días por una rebelión
popular y refugiado en Rusia, se comprometió a firmar su renuncia formal tras
casi tres horas de negociaciones con la delegación, encabezada por el presidente
del Legislativo kirguís, Omurbek Tekebáyev. Según Akáyev, “las negociaciones se
han celebrado en un ambiente constructivo y de entendimiento mutuo”, mientras
Tekebáyev subrayó que “este protocolo garantiza la legitimidad y la sucesión del
poder en Kirguizistán”.

Inmunidad

El segundo punto del acuerdo, ha
señalado, indica que el Parlamento kirguís aprueba una resolución sobre “el
cumplimiento incondicional de la ley y artículos de la Constitución referentes a
las garantías de la actividad del presidente”, en clara alusión a la inmunidad.


De acuerdo con el tercer punto, “el Legislativo acepta la dimisión del
jefe de Estado y anuncia la fecha de las elecciones presidenciales anticipadas”;
mientras el cuarto establece que “las partes declaran su respeto de las
garantías internacionales de este protocolo”, siendo sus garantes Rusia y
Kirguizistán, puntualizó Akáyev.

Las elecciones
se celebrarían de todos modos


El pasado sábado, no obstante, la
presidenta del Constitución kirguiz, Cholpan Bayekova, anunció que las
elecciones presidenciales previstas para el día 26 de junio, se celebrarían “con
o sin la dimisión de Askar Akáyev”, aunque aclaró que debía tenerse en cuenta su
“declaración de dimisión”.

Además, el presidente interino Kurmanbek
Bakiyev ya ha advertido en varias ocasiones de que Akáyev no debe regresar,
porque serviría para reavivar la tensión y porque nadie podría garantizar su
seguridad.

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa
(OSCE) instó esta semana a Akáyev a presentar su dimisión y urgió a las nuevas
autoridades de ese país centroasiático a que eviten peligrosos enfrentamientos
internos entre las diversas facciones de la oposición de aquí a las próximas
elecciones de junio.

Corrupción en el
Gobierno


El levantamiento de la oposición se produjo en medio de
un malestar creciente por las crecientes denuncias de corrupción en el Gobierno,
que fue avivado tras los comicios parlamentarios celebrados en febrero y marzo,
donde la oposición denunció irregularidades.

Akayev, de 60 años, ha
dirigido la ex república soviética desde 1990, antes de que el país lograra la
independencia. Durante muchos años se le consideró el líder más democrático de
las cinco ex repúblicas soviéticas de Asia Central, pero con el paso del tiempo
se le acusó de corrupción y de reprimir con dureza a la oposición.

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