Política

Ayer no decíamos nada

Quedan pocos meses para las elecciones generales y habrá que tener en cuenta que la educación pública y la concertada se paga con impuestos. De modo que palomos somos todos. Si ayer fue la FEN, ahora será la EpC.

José Miguel Alvarado
El verano, que está rarito, quizá nos precipite al infinito de la manipulación, la demagogia y el desastre climático. Pero a causa de la Educación para la Ciudadanía, el otoño se avecina más sonoro que la campana de Huesca.

Negar que el asunto de la educación cívica tiene miga y mili es querer negar la evidencia. Eso dicen los obispos y los padres que resisten y objetan. Todo, porque Zp no quiere enterarse que la mili obligatoria no cuenta y todos queremos un poco de miga.

Con razón, entonces, se les ve levantiscos e irritados. Más aragoneses que Pizarro en Endesa. Han visto las Canas de Don Diego Osorio y no quieren pasar por lo mismo. Va a ser que no, dicen. Y puede entenderse. Porque Don Diego encaneció del susto al conocer su sentencia de muerte.

Cada uno a su modo. Unos, bravíos. Otros, hechos un gurruño o confundidos. Pero todos en un ¡ay qué vendrá ahora! cual si fueran palomos intentando salvar sus vidas de las tretas de Pierre Nodoyuna.

La ventaja de Internet es que lo que digo se puede ver en http://www.youtube.com (Pierre Nodoyuna y Pulgoso en el escuadrón diabólico). Quedan pocos meses para las elecciones generales y habrá que tener en cuenta que la educación pública y la concertada se paga con impuestos. De modo que palomos somos todos. Si ayer fue la FEN, ahora será la EpC.

En honor a la verdad, la gran ventaja de hoy sobre ayer es que ayer nadie decía nada, salvo en susurros, y hoy nadie está dispuesto a callar ante una barbaridad. Algo hemos ganado. Claro que nunca se sabe con Conde-Pumpido.

Sugiere Valle-Inclán que los providencialistas sólo pueden ser sustituidos por providencialistas. Se entiende ahora porque ese “jefesito” de los Nuevos Rojos –cachorros del puño y la rosa que firman videos de armas tomar- gusta de hacer opereta política con cualquier y arremeter contra la curia cuando canta las cuarenta.

Se entiende también ese afán por fabricar códigos y manuales de conducta como si fueran rosquillas de feria o churros de caseta de provincias en fiestas, con pasodoble incluido, para imponer su propia ética.

Por otra parte, hay que tener fe en uno mismo para estar convencido de que la educación, las buenas costumbres, la urbanidad, la tolerancia, la prudencia, la verdad, y tantas otras virtudes y valores humanos se aprenden en los libros del mismo modo que se memorizan los nombres de los ríos.

Así que puestos a aprender algo, mejor aprender las nefastas consecuencias de mezclarse con el paisaje o arrodillarse como gachupines; a lo Tirano Banderas, “¡mándeme, no más, mi generalito!…”, ante lo que Jean Francosis Revel describió como tentación totalitaria de los poderes públicos.

Predicar con el ejemplo requiere esfuerzo. Pero el mandoble que este gobierno de izquierdas ha propinado al artículo 27 de la Constitución, y de paso a todos los cabezas de Familia, no tiene precedentes.

¡Señor, señor…!. Invadir el derecho que asiste a los padres a elegir la educación de sus hijos denota muy mala educación por no saber estar en su sitio. Hacerlo toreando la Constitución es un mal hábito democrático y un pésimo ejemplo cívico que traerá consecuencias. No querer dar marcha atrás es reflejo de soberbia y, por lo tanto, una actitud poco virtuosa. Modificar la esencia de un derecho a conveniencia y hacer comulgar al resto con ruedas de molino lo dice todo de la idea de libertad que tienen algunos. Hablando en cristiano: Una chapuza.

De modo que puestos a resistir como palomos conviene ser precavidos. Por eso pienso que todo padre con hijos menores de edad debería ir al psiquiatra y al notario para, acto seguido, sin remilgos, ni mala conciencia, prohibir a esos futuros ciudadanos cursar la repelente asignatura de la LOE. A ver que pasa entonces.

Al psiquiatra, para que ratifique que están en sus cabales. Y al notario, con el certificado de Salud Mental en la mano, el Libro de Familia y la Constitución, para que de fe pública de que no han delegado ningún poder en el Estado, ni dado a sus hijos en adopción a la ministra Cabrera.

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