Política

Un cheque para dialogar con ETA

Si el 9 de marzo el socialismo español revalida los resultados del 2004 y alcanza una victoria que le permita formar gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero habrá conseguido su cheque en blanco, para actuar al margen del Parlamento.

José Miguel Alvarado

Si el 9 de marzo el socialismo español revalida los resultados del 2004 y alcanza una  victoria que le permita formar gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero habrá conseguido su cheque; un talón nominal, directo y  en blanco, para actuar al margen del Parlamento cuando estime conveniente en una cuestión tan esencial como es la hipotética apertura de un nuevo proceso de dialogo con ETA.


De ganar las elecciones, esta será, sin duda alguna, la interpretación que el propio candidato hará: las urnas habrán legitimado la política de acercamiento a ETA, incluso a espaldas del Parlamento. 


 


Diga lo que diga, al respecto, el programa electoral, que no dirá nada sustancial, más allá, al parecer, de que “no existen expectativas de dialogo con ETA” y eso es como no decir nada, sino todo lo contrario, es  obligado preguntarse:
 


¿Por qué antes de unas elecciones generales, el presidente del Gobierno hace una confesión pública, notoria, y personal, en la que reconoce que tiene tan claro lo que es mejor para los españoles que actuó a espaldas del Parlamento y autorizo nuevos contactos con ETA en un escenario de violencia, es decir después del atentado de la t-4 que causó la muerte a dos ciudadanos ecuatorianos?



¿Por qué reveló, sin el menor síntoma de culpa, que hizo lo contrario de lo que anunció a la opinión pública en Diciembre de 2006, es decir la suspensión de los contactos con ETA y el cumplimiento “escrupuloso” de la moción parlamentaria? 


¿Por qué se expuso a pinchar él mismo un globo tan gaseoso como ese haciendo una confidencia de gravedad extrema para la credibilidad y confianza que todo jefe de gobierno necesita? 
 


Zapatero busca el respaldo popular y el refrendo directo de las iniciativas habidas y de cualquier iniciativa que estime conveniente desplegar en el futuro, pero no se atreve a decirlo con claridad por miedo a la reacción pupular. 
   


“Se ha mentido en la primera etapa de la negociación, se está mintiendo en el descanso del partido y se volverá a mentir en la segunda parte si Zapatero continúa en la Moncloa´, recalcaba hace unos días en San Sebastian  el eurodiputado del PP, Jaime Mayor Oreja, dando por hecho que si el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, regresa a la Moncloa habrá un segundo tiempo de negociación con ETA.



Además, añadía Jaime Mayor, como también lo ha hecho Jose María Aznar, que ´en cualquier nación democrática´ la actitud de Rodríquez Zapatero supondría un escándalo político, su cese y su inhabilitación para volver a ser presidente.


Cómo ningún gobernante se chupa el dedo, unos resultados favorables al socialismo seran un refrendo popular al hecho de que el Presidente actual de la Nación haya actuado expresamente a espaldas del parlamento que, en el sistema político español, es la representación de la soberanía del pueblo y haya faltado a la palabra dada a la opinión pública.



La trascendencia política que tiene la noticia que en su día publico el diario “El Mundo” es tal que si así fuera, si Rodriguez Zapatero obtuviera  la confianza de la ciudadanía, España estaría asistiendo de facto al nacimiento de un pseudosistema pseudopresidencialista, con el riesgo que conlleva. Existen ejemplos varios en América-Latina. 

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