Política

Adios, Cigueña, adios

La votación electoral en España se celebró sin incidentes destacables y arrojó los resultados previsibles dadas las circunstancias conocidas, de modo que estoy por afirmar, y afirmo, gano el PSOE unido de Zapatero y González, con el voto útil de la izquierda extrema. Más de lo mismo.

José Miguel Alvarado

La votación electoral en España se celebró sin incidentes destacables y arrojó los resultados previsibles dadas las circunstancias conocidas, de modo que estoy por afirmar, y afirmo, que los comicios, por ahora, los han ganado Convergencia y Unión y Rosa Diez (*) y todos los demás los hemos perdido. Pero mentiría de verdad. Gano el PSOE unido de Zapatero y González, con el voto útil de la izquierda extrema. Más de lo mismo. La Moncloa será para la sonriente Sonsoles.


   
Aún así, me gustó el gesto de la dulce y discreta Elvira, esposa de Mariano, aguantando el tipo en el balcón de Génova, porque la primera dama de Ferraz no respondió a mis expectativas. En vano esperé que dedicara a sus simpatizantes una pieza de la Flauta Mágica para acompañar a esos anunciados pactos de Estado. Igual que esperé sentado que la soprano dedicara unas dulces “Mañanitas” a la Niña de Rajoy.


   “Hoy por ser día de tu santo, te deseamos felicidades” podía haber tarareado Sonsoles, de la misma forma que el Tren de Alta Velocidad y el Pisuerga pasan por Valladolid. Pero nada. La Cigüeña pasó de largo y Sonsoles perdió la oportunidad de arrancarse por arias de una vez por todas. Habrá que esperar un poco. En su lugar, una turba victoriosa se empeñó en repetir hasta el agotamiento “es socialista, la Niña de Rajoy”.


  
¡Un poco de por favor, oigan! La niña de Rajoy es la niña de Rajoy, y siempre lo será, aunque se haga de rogar el feliz acontecimiento. Pues, si los del PSOE lo hubiera pensado dos veces habría optado por una orgía de placer a ritmo de Triquiticha o Sardana. O por la Bahía de Huelva. Así que mejor mirado, la ciudadanía al completo debería aplaudir el reconocimiento que le han dedicado a tan encantadora criatura.


   
Pero las cosas son lo que son. La Niña de Rajoy habría venido a este mundo en tierra española sin el muerto de ETA y sin los votos útiles que el socialismo ha arrancado a la extrema izquierda. No sería socialista. A partir de ahí, mi reflexión sobre el 9M es la siguiente:


   
Los resultados abren una nueva legislatura socialista escorada hacia la izquierda en una España bipartidista. Esto último, no sé si será un parabién o un para mal. No soy adivino. Me inclino por lo segundo. El riesgo está en otros cuatro años de más de lo mismo y un gobierno que lo confie todo a su buena suerte, con una grave crísis económica que nos explotará de golpe en las narices.  


   
Dependerá, en todo caso, de que el reelegido Zapatero corrija o no en 180 grados el rumbo de la pasada legislatura, lo cual es dificil, dada su particular manera de entender la mano tendida.   


   
Deseo, por tanto, en pro de la convivencia, que el ¡adiós, cigüeña, adiós¡ del partido perdedor no dure más de veinticuatro horas, porque esa es otra. Pronto se sabrá, pues escribo este artículo mientras celebra su primer Comite Nacional,   tras las elecciones.

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