Tras la caída del Muro, que dividía a Europa, es más fácil el encuentro entre los pueblos
En su mensaje, el Papa mostró su preocupación por el “relativismo y la indiferencia” en Europa y comentó que es un deber de la Iglesia “ayudar al Continente a tomar consciencia de esta peculiar responsabilidad” y añadió la necesidad de “la reconciliación y de la unidad” de los cristianos.
Benedicto recordó que el tema elegido por la Asamblea Ecuménica Europea: “La luz de Cristo ilumina todos. Esperanza es renovación y unidad en Europa”, indica que “la verdadera prioridad para Europa es empeñarse para que la luz de Cristo brille e ilumine los pasos del Continente al inicio del nuevo milenio”.
El Papa explicó que hay que aprovechar el momento que se vive en el Viejo Continente ya que “tras la caída del Muro, que dividía los países de Oriente y Occidente en Europa, es más fácil el encuentro entre los pueblos, existen más oportunidades de que crezca el conocimiento y la estima reciproca con un rico y mutuo intercambio de dones para afrontar juntos los grandes desafíos del momento, empezando por la modernidad y la secularización”.



















