Tony Blair confirmó oficialmente que las elecciones británicas se celebrarán el próximo 5 de mayo. Con unas encuestas que le auguran un camino más que difícil hacia la renovación de su cargo el primer ministro inglés quiere centrar la campaña en los buenos resultados económicos de su Gobierno. Objetivo: evitar a toda costa el tema de la guerra de Irak.
Centrará su campaña en el crecimiento económico
Aunque la noticia ya era “vox populi”, el primer ministro inglés salió ayer a la
palestra pública para confirmar oficialmente algo que ya todo el mundo sabía,
que las elecciones se celebrarán el próximo 5 de mayo. De hecho, Blair ha
retrasado un día este anuncio oficial debido al fallecimiento de Juan Pablo II
el pasado fin de semana.
Consciente de que las encuestas no le auguran
una victoria fácil (fundamentalmente a causa de la Guerra de Irak), Tony Blair
tiene previsto centrar la campaña de su partido en los buenos resultados
económicos de su gobierno. Así lo ha confirmado el propio primer ministro
después de visitar a la Reina Isabel para comunicarle la fecha de las elecciones
y solicitarle la disolución del Parlamento. De hecho, los cinco últimos sondeos
muestran que su partido ha perdido apoyos ante los conservadores. Blair prometió
apoyarse en los ocho años de crecimiento para realizar inversiones en los
servicios públicos, al tiempo que aseguró que los conservadores tienen en mente
reducirlas.
Poco ha tardado Tony Blair en comenzar su campaña particular
para renovar su estancia en Downing Street: “Es una gran elección, una gran
decisión. El pueblo británico es el amo y son los únicos que decidirán”,
señaló.
Sin duda, el caballo de batalla durante la campaña electoral que
se avecina será la Guerra de Irak, el verdadero talón de Aquiles de Blair. Ya
uno de los candidatos del Partido Laborista, Stephen Wilkinson, anunció que
abandonaba sus filas para integrarse en las de los liberales demócratas, el
único partido importante que se opuso en su día a la guerra. Por su parte, el
líder conservador Michael Howard ya ha anunciado su firme intención de centrarse
en la caída de la confianza pública después de la guerra de Irak.
Ha
comenzado la carrera hacia las elecciones y el tiempo es oro, después de que los
sucesivos sondeos vayan recortando, cada vez más, la ventaja entre los
laboristas y los conservadores. Algunas encuestas, incluso, dan como ganadores a
estos últimos.
Todo parece indicar que, si Blair consigue hacerse con la
victoria tendría un margen mucho más estrecho en el Parlamento. Eso sí, en caso
de vencer, hará historia al convertirse en el primer ministro laborista que
consigue un tercer mandado, igualando el récord de la conservadora Margaret
Thatcher.
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