La reunión de Londres es otra muestra patente de cómo la muerte de Arafat ha permitido volver a hablar de paz en la región a través del liderazgo de Abú Mazen.
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Miércoles, 18 de febrero 2026
La reunión de Londres es otra muestra patente de cómo la muerte de Arafat ha permitido volver a hablar de paz en la región a través del liderazgo de Abú Mazen.
editorial
El primer ministro británico, Tony Blair, y el secretario general de la ONU, Kofi Annan, pidieron ayer en la Conferencia de Londres el apoyo de 23 países a las reformas del presidente palestino, Mahmud Abás (Abú Mazen), quien reiteró su compromiso con el proceso de paz.
Los tres líderes abrieron la conferencia en defensa de las reformas de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), en la que no participa Israel pero sí treinta delegaciones, encabezadas por la secretaria estadounidense de Estado, Condoleezza Rice, el alto representante de Política Exterior de la UE, Javier Solana, y los ministros de Exteriores del G8, España y varias naciones árabes.
Esta conferencia es un empeño personal de Blair que volcó todo su protagonismo para lograr que se cumpla la “Hoja de Ruta” que finalmente conduzca a la creación de un Estado Palestino en paz y armonía con sus vecinos de Oriente Medio. La conferencia es, como Blair anunció en su visita relámpago a Ramala y Jerusalén en diciembre pasado, un foro técnico de apoyo a los esfuerzos diplomáticos para la paz en la región.
La reunión de Londres es otra muestra patente de cómo la muerte de Arafat ha permitido volver a hablar de paz en la región a través del liderazgo de Abú Mazen. De hecho, Blair nunca ocultó su desconfianza por Arafat como en aquel encuentro que mantuvo con Mahmud Abbas en el patio de la Mukata, que lo obligó a pasar frente al mausoleo de Arafat, ante el cual se detuvo por unos segundos. En ese momento, según testigos, Blair se habría negado a depositar una ofrenda floral sobre la tumba del difunto líder palestino y a firmar el libro de visitantes.
Más allá de la anécdota, la idea de este encuentro es estimular al nuevo liderazgo palestino para que inicie reformas, tome las riendas de la seguridad y asuma una posición negociadora con la parte israelí. Esto traería aparejado un apoyo político internacional y ayuda financiera para el próximo líder palestino.
También es necesario destacar que la intención de Blair es aprovechar el evento para reconciliarse con un sector de su partido Laborista que criticó la guerra en Irak. Existe en su partido numerosos legisladores laboristas que todavía están furiosos por la decisión del gobierno de respaldar la invasión a Irak encabezada por Estados Unidos, así como se han atrevido a denunciar a Blair de ser el perro faldero de George W. Bush.
Tudor Jones, profesor de política en la universidad de Coventry, ratificó recientemente esta hipótesis al señalar que “esta conferencia podría ayudarlo a disminuir algunas de las tensiones en su partido y contrarrestar algunas reacciones negativas sobre Irak”.
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