El primer ministro británico, Tony Blair, pedirá que se involucre a Irán y Siria, en la búsqueda de paz para Iraq y el conjunto de Oriente Medio. Avierte los dos países de las consecuencias que tendrá su negativa a participar en un esfuerzo conjunto para superar la pésima situación iraquí.
Pero sigue abogando por una fuerte alianza con Estados Unidos
En una intervención sobre política exterior en Mansion House, el líder laborista propondrá que se advierta al mismo tiempo a ambos países de las consecuencias que tendrá su negativa a participar en un esfuerzo conjunto para superar el sangriento atolladero iraquí.
Blair insistirá asimismo, en palabras claramente dirigidas a Washington, en que no habrá paz en la región si no se resuelve el conflicto entre Israel y los palestinos, que suscita auténticas pasiones en todo el mundo árabe por lo que se percibe como un doble rasero a la hora de medir las acciones y violaciones del Estado judío.
El político británico sabe que los europeos nada pueden hacer allí sin el concurso de Estados Unidos, que hasta ahora se ha mostrado totalmente escorado del lado de Israel para indignación de quienes abogan por un mayor equilibrio en el tratamiento de ese viejo y enconado conflicto.
Mirando para casa
La intervención de Blair tiene, por otro lado, un fuerte componente de política interior al producirse un día después de que otros cuatro soldados británicos resultaran muertos y tres, gravemente heridos, al estallar un artefacto explosivo cuando viajaban en una patrullera por el Chat el Arab, el río formado por la confluencia del Éufrates y el Tigris, fronterizo con Irán.
La noticia de esas nuevas muertes, que elevan provisionalmente el total de muertos británicos en ese país a 125, no puede sino intensificar las presiones para que se fije un calendario de retirada de las tropas británicas de Iraq, a lo que Blair se ha opuesto hasta ahora por considerarlo contraproducente.
Calendario de salida
Un grupo de diputados de distintos partidos, dirigido por los nacionalistas escoceses y apoyado por el ex ministro conservador del Tesoro Kenneth Clarke, ha presentado una enmienda al programa del Gobierno para la nueva legislatura que leerá la Reina en el llamado discurso de la Corona, el próximo viernes.
“Los responsables de este sangriento atolladero están obligados a decirnos cómo se proponen sacar a nuestros soldados de este cenagal”, declará el domingo en tono desafiante uno de los proponentes de la enmienda, el líder del Partido Nacionalista Escocés Alex Salmond.
La oposición liberal demócrata e incluso algunos diputados del propio Partido Laborista se dicen indignados por el hecho de que Blair se disponga a testificar este martes ante el Grupo de Trabajo sobre Iraq creado en Washington cuando ha bloqueado hasta ahora una investigación sobre ese conflicto en su propio Parlamento.
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