Política

Brasil: El jefe de campaña de Lula y el director del Banco de Brasil son destituidos tras ser acusados de corrupción

El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, deseaba una marcha apacible hacia las elecciones del próximo 1 de octubre, pero un escándalo ha agitado el ambiente político de Brasil y acabando el día con la dimisión de su jefe de campaña electoral y la de un director del mayor banco público del país. La prensa brasileña compara el escándalo en campaña electoral con caso Watergate. La oposición ataca y culpa de esta crisis al mandatario brasileño.

La prensa compara el escándalo en campaña electoral con caso Watergate
Junto a Ricardo Berzoini, director general de la campaña de reelección de Lula y presidente del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), también cayó el director de gestión del Banco de Brasil, Expedito Veloso.

Berzoini, de 46 años, seguirá como presidente del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), indicó un comunicado del comando de campaña enviado por correo electrónico.

La coordinación de la campaña será asumida por Marco Aurelio García, actual coordinador del programa de gobierno de un eventual segundo mandato de Lula y además asesor de asuntos internacionales del mandatario.

La salida de Berzoini, candidato a la reeleción para diputado federal, se produce porque su nombre se vio vinculado a un nuevo escándalo, esta vez uno referido a una negociación de miembros del PT para comprar por unos 770.000 dólares (607.000 euros) informaciones que mostrarían que socialdemócratas, rivales de Lula, cometieron actos de corrupción.

El Banco de Brasil informó en un comunicado que Veloso renunció a su cargo, del que había pedido una licencia no remunerada en agosto. El Banco no informó las razones de la renuncia del director.

Pero su salida se produjo después de que medios locales informaran de que Veloso fue quien entró en contacto con empresarios de una compañía vinculada a un millonaria fraude en la venta de ambulancias para municipalidades. En esos contactos, Veloso, según las versiones, habría intentado convencer a los empresarios a dar entrevistas vinculando a candidatos socialdemócratas, rivales de Lula, al fraude de las ambulancias.

Las cabezas de Berzoini y Veloso fueron la segunda y tercera en caer por el escándalo desatado al revelarse las truculentas negociaciones para adquirir por miles de dólares supuestas pruebas contra los socialdemócratas.

El caso cobró el martes la cabeza de Jorge Lorenzetti, quien era el asesor de riesgo de medios de la campaña de Lula. Lorenzetti, cuyo trabajo era seguir de cerca cada reseña sobre la campaña de Lula, estuvo a comienzos de mes en una reunión con un reportero de un semanario. La revista Época dijo que en esa reunión le fue consultado si estaría dispuesta a publicar informaciones como “denuncias serias contra políticos de renombre”.

La información no fue publicada, dijo Época, porque los militantes del PT les contactaron el mismo día para decir que los denunciantes habían dado marcha atrás en sus intenciones.

Todos esos detalles se desconocían hasta que el caso estalló cuando la policía detuvo el viernes en un hotel de Sao Paulo a un militante del PT, Valdebran Padilha, con unos 770.000 dólares, que las autoridades policiales dicen que serían destinados a comprar los informes contra los socialdemócratas.

El caso no paró ahí y con el paso de las horas revelaciones de la policía y los medios locales llegaron hasta el ahora ex gerente del Banco de Brasil y Berzoini.

Y aunque Berzoini fue al cadalso político, para analistas y políticos ni su salida repararía el daño de dejar escapar la victoria en la primera vuelta y tener que ir a una segunda en condiciones menos ventajosas.

“La atmósfera política está muy envenenada. El presidente Lula puede ganar la elección con apoyo popular, pero estará debilitado políticamente, sin fuerza moralmente”, aseguró el senador Jefferson Peres, del Partido Democrático Trabalhista (Laborista) PDT.

“El mal ambiente político preelectoral no va a cambiar con una posible salida de Berzoini porque el bombardeo de los medios (por el escándalo) cae directamente sobre Lula. La prensa está expresando una inconformidad muy grande con todo lo que ha sucedido con escándalos pasados”, dijo Denis Rosenfield, profesor de ética política en la Universidad Federal de Río Grande do Sul. Este último caso “abre la puerta del segundo turno y ahí la victoria no está garantizada”, agregó.

Hasta el pasado fin de semana, nada perturbaba el camino de Lula. Ni Berzoini ni el PT ni las autoridades han informado sobre el origen del dinero, ni quién dio la orden de negociar el informe. Tampoco se ha investigado la veracidad sobre la vinculación de los socialdemócratas en la supuesta estafa de las ambulancias.

Comparan escándalo en campaña electoral con caso Watergate

La prensa brasileña comparó con el caso Watergate el escándalo que involucra a miembros de la campaña del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en tráfico de informaciones para atacar a adversarios electorales.
 
El caso brasileño “tiene semejanzas inquietantes con el mayor escándalo político de la historia”, dijo el diario O Globo que calificó al caso de “Dossiegate”. “Ambos episodios involucran elecciones, espionaje y a dos presidentes que sustentaron desde el inicio que ignoraban los hechos. Uno de ellos (Nixon) fue destituido”, destaca el diario O Globo. Coincidencias entre ambos casos: personas supuestamente enviadas desde el comité de campaña de Lula fueron pilladas con dinero aparentemente dirigido a comprar informaciones contra la oposición.

En 1972, en plena campaña del republicano Nixon, fueron detenidos cinco hombres que intentaron invadir las dependencias del Partido Demócrata, en el edificio Watergate de Washington. Al igual que en Estados Unidos, donde en la Casa Blanca un grupo buscaba “hechos que pudiesen comprometer a los adversarios electorales”, las investigaciones brasileñas están conduciendo hacia personas del círculo cercano de Lula, añade Globo. Nixon ganó las elecciones, pero las investigaciones continuaron y tuvo que renunciar dos años después.

También el diario O Estado de Sao Paulo hace referencia al tema en su principal editorial, y recomienda seguir la misma táctica de investigación del caso Watergate: “sigan el dinero”, es decir, el origen de los cerca de 800.000 dólares con los que un abogado supuestamente contratado por el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula habría intentado comprar las informaciones.

La prensa brasileña, que por segundo día atacó fuertemente al PT y al presidente Lula por ese escándalo, destacó las consecuencias que este tendrá, en las elecciones y después. “Muchos ya dijeron que el presidente Lula sólo perdería la elección si él o el PT hicieran una estupidez monumental. Ya está bastante claro que fue eso” lo que ocurrió, denuncia la comentarista de Globo Tereza Cruvinel.

Para el comentarista del diario Folha de Sao Paulo, Fernando Rodrigues, sólo podrían esperarse consecuencias significativas en las elecciones si se consiguiera identificar de inmediato que quien financió el pago de las informaciones está vinculado a Lula.

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