Argentina y Brasil recuperan paulatinamente la confianza de los inversores. Los datos macroeconómicos son favorables en casi todos los rubros pero el problema mayor está en el frente externo.
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Lunes, 16 de febrero 2026

Argentina y Brasil recuperan paulatinamente la confianza de los inversores. Los datos macroeconómicos son favorables en casi todos los rubros pero el problema mayor está en el frente externo.
Vientos favorables en la región
Optimismo en los mercados financieros argentinos. Los fuertes crecimientos que
el MERVAL lleva registrando en los últimos meses, así como la caída registrada
en noviembre por el indicador que mide el riesgo país (EMBI), reflejan el
optimismo que impera en los mercados, quienes descuentan una salida exitosa del
“default”.
Sin embargo, la mala acogida que la propuesta oficial ha
tenido entre los acreedores internacionales ha obligado al aplazamiento del
inicio del canje hasta enero próximo, lo que ya ha comenzado a inquietar a los
mercados.
La inversión podría verse perjudicada por los objetivos de
política monetaria. Si bien la estabilidad cambiaria (en torno a 3P/$) permite
mantener la competitividad, es incompatible con los objetivos de inflación.
Aunque de momento el efecto de la monetización sobre los precios es
inapreciable, dado el elevado desempleo y la escasa magnitud del multiplicador
monetario, en el medio plazo es previsible un mayor impacto que obligaría a
elevar tipos de interés en un momento en que la inversión necesita de un mayor
impulso.
Aceleración en la actividad del tercer
trimestre
El crecimiento del 2,7% intertrimestral ha sorprendido
positivamente tras la desaceleración registrada el trimestre anterior. Sin
embargo, los últimos indicadores auguran un cuarto trimestre más débil: la
desaceleración de la inflación en octubre, el estancamiento de la recaudación
impositiva del IVA y una caída intermensual en las importaciones de bienes de
septiembre alertan sobre un debilitamiento de la demanda interna.
El
desenlace del canje de la deuda determinará el futuro de Argentina. De entre las
exigencias del FMI para la aprobación de las revisiones del acuerdo crediticio,
que se retomarán en enero, se ha avanzado en los ajustes de tarifas pero la
salida del “default” sigue siendo una incógnita. En un escenario pesimista
(aunque con baja probabilidad) un grado de aceptación inferior al 70%
obstaculizaría el pago de las deudas pendientes de Argentina, hecho que alejaría
la inversión extranjera y truncaría el proceso de recuperación.
Brasil sale adelante
La renta de los trabajadores
también comienza a recuperarse. Tras dos meses consecutivos de baja, la nómina
industrial creció en septiembre el 10,2% frente al mismo mes de 2003, acumulando
en el 2004 un crecimiento del 9,2%. Estos resultados consolidan la recuperación
del sueldo de los trabajadores y son fruto del mayor dinamismo de la producción
y del aumento de precios a lo largo de año.
Todo parece indicar que la
senda del crecimiento económico se mantendrá en el 2005. Los factores que están
actuando sobre el crecimiento brasileño parecen albergar la esperanza sobre la
sostenibilidad del mismo ya que han aparecido factores internos muy positivos,
como la positiva evolución del empleo, el aumento de la producción industrial y
la mejora de los salarios, lo que contribuye a una tendencia de aumento del
consumo de las familias.
La presión del crecimiento económico esta
recayendo sobre los precios. Los precios siguen mostrado presiones alcistas.
Para hacer frente a ello, la autoridad monetaria seguirá apostando por la
restricción monetaria, elevando nuevamente en noviembre la Tasa Selic en 50
b.p., dejándola en el 17,25%. En diciembre es muy probable otro aumento de 50
b.p.
La economía brasileña continuó creciendo en el III trimestre, un
6,2%. El dinamismo mostrado por la economía en este tercer trimestre sorprendió
tanto a los analistas como a todos los agentes económicos. Se trata del mejor
resultado desde mediados de 1996. Lo más destacado es que este crecimiento se
está produciendo en combinación con una política económica “ortodoxa”, con
restricciones fiscales y altas tasas reales de intereses. El crecimiento, pese a
estar apoyado por el sector exterior, está siendo liderado por la demanda
interna.
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