El presidente George Bush anunció un nuevo pero impopular plan para salvar la misión militar y política de Estados Unidos en Irak.La esperada nueva estrategia de la Casa Blanca prevé el envío de 21.500 soldados adicionales y una inyección de 1000 millones de dólares para reforzar la economía iraquí. Para muchos analistas y para la oposición, el plan es la última oportunidad que tendrá Bush para pacificar Irak.
Retirarnos ahora forzaría la caída del Gobierno iraquí, dijo el presidente
Acosado por las crecientes críticas y la oposición demócrata, el presidente George W. Bush anunció anoche un nuevo pero impopular plan para salvar la misión militar y política de Estados Unidos en Irak.
Reconoció, además, haber subestimado el poder de las fuerzas insurgentes y se responsabilizó por los errores que contribuyeron a profundizar la inestabilidad actual del país árabe.
“La situación en Irak es inaceptable para los estadounidenses y también para mí. Nuestros soldados han luchado valientamente en Irak e hicieron todo lo que les hemos pedido. Cuando se cometieron errores, la responsabilidad es mía”, sostuvo Bush en un discurso televisado a todo el país.
El mandatario lanzó también una dura advertencia a las autoridades iraquíes y les anticipó que podrían “perder el apoyo del pueblo estadounidense” si no logran frenar la violencia.
La esperada nueva estrategia de la Casa Blanca prevé el envío de 21.500 soldados adicionales y una inyección de 1000 millones de dólares para reforzar la economía iraquí. Para muchos analistas y para la oposición, el plan es la última oportunidad que tendrá Bush para pacificar Irak.
Bush solicitó al Congreso un fondo suplementario de 6800 millones de dólares, que servirá para financiar el aumento de tropas -que se sumarán a los 140.000 militares ya presentes en Irak- y la ayuda económica para Bagdad.
Así, los gastos de la guerra estipulados para este año alcanzarían los 100.000 millones de dólares, lo que convertiría a 2007 en el año más caro desde que Estados Unidos invadió a Irak en marzo de 2003.
Bush reiteró que Washington no se puede permitir fracasar en un conflicto que se ha cobrado la vida de más de 3000 soldados norteamericanos y que le ha costado a su país unos 370.000 millones de dólares hasta el día de hoy.
El mandatario admitió haber cometido errores en Irak, donde según sus palabras la situación es actualmente inaceptable. “No hubo suficientes soldados estadounidenses e iraquíes para garantizar la seguridad de áreas en las que se habían expulsado a los terroristas y a los insurgentes”, declaró.
No obstante, Bush precisó que su país no firmó un compromiso indefinido sobre su presencia en Irak y que el gobierno de Bagdad también deberá asumir sus responsabilidades.
“Les dije claramente al primer ministro iraquí y a otros dirigentes que el compromiso de Estados Unidos no es eterno”, afirmó Bush. “Si el gobierno iraquí no cumple sus promesas, va a perder el apoyo del pueblo estadounidense”, añadió.
De los 21.500 nuevos soldados que Bush planea enviar a Irak, 17.500 irán a Bagdad y otros 4500 a la volátil provincia de Anbar; además, está previsto que se incorporen por etapas, a partir del próximo domingo.
La nueva estrategia de la Casa Blanca también comprende una ayuda económica de 1000 millones de dólares, destinados a alentar la economía, la sociedad civil, la infraestructura y el sistema judicial de Irak, devastados por la guerra. Para lograrlo, el plan impone una serie de metas con plazos determinados al gobierno iraquí.
Se prevé el lanzamiento de un programa de creación de empleos, ya que se considera que uno de los factores que alimentan la violencia es la falta de trabajo que padece una porción significativa de la población iraquí.
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