En su última rueda de prensa antes de comenzar el nuevo año, George Bush defendió a capa y espada a su secretario de Defensa. A pesar de las voces críticas que piden su cese, Rumsfeld será uno de los pocos que mantengan su cargo en el Gabinete.
PIDEN SU CESE COMO SECRETARIO DE DEFENSA
No se ha dejado arredrar George W. Bush ante las intensas críticas contra su
secretario de Defensa Donald Rumsfeld. Lejos de tener en cuenta las voces que
piden su cese, en la que fue su última rueda de prensa antes de comenzar el
nuevo año, el presidente estadounidense pronunció una fiel defensa de Rumsfeld,
a quien elogió como funcionario y como persona, “buena y decente”.
En un
momento en el que se multiplican las críticas a Rumsfeld por su gestión en la
guerra de Irak (dentro y fuera del Partido Republicano), George Bush confirmó
que será uno de los pocos miembros de su actual Gobierno que conservará su
puesto durante su segundo mandato como presidente. El líder norteamericano
aseguró que “a veces su comportamiento es un poco brusco, pero debajo de esa
brusquedad hay una buena persona que se preocupa mucho de los militares y del
dolor que les causa la guerra”. En cuanto a su trabajo, Bush sentenció que
Rumsfeld “ha hecho un buen trabajo y estoy muy contento de seguir trabajando con
él”.
El secretario de Defensa no está pasando por su mejor momento de
cara a la opinión, sobre todo después de que un soldado denunciara públicamente
las deficiencias de los equipos que se les suministra al Ejército estadounidense
en Irak. Casi simultáneamente, este fin de semana salió a la luz que el
secretario de Defensa no firmaba personalmente las cartas de condolencia a las
familias de los soldados muertos en Irak, sino que recurría a una rubrica
automática.
No obstante, Donald Rumsfeld ha entonado el “mea culpa” y ha
prometido que, a partir de ahora, firmará de su propio puño y letra cada una de
estas misivas. Por su parte, George Bush no quiso dar más importancia de la
debida a estas acusaciones: “Sé lo mucho que se preocupa por las tropas. El y su
esposa van todo el tiempo a los hospitales militares de Walter Reed y Bethesda
para darles consuelo y distracción, he oído la angustia en su voz y he visto sus
ojos cuando hablamos de los peligros en Irak”, aseguró.
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