El presidente de EEUU, George W. Bush, quiere presionar al Congreso, esta semana, para que apruebe la legislación que permita abrir nuevas explotaciones de petróleo en el país y desarrollar fuentes alternativas, ante la subida del crudo.
El Congreso tiene previsto debatir una nueva ley de Energía
Bush pronunciará mañana un discurso, ante la Conferencia Legislativa de Cámaras
de Comercio Hispanas, en Washington, en el que abordará las maneras de mejorar
el suministro energético. El Congreso tiene previsto debatir, esta semana, la
nueva ley de Energía que, entre otras cosas, autoriza la explotación de crudo en
la Reserva Natural de Alaska, prohibida hasta ahora.
El Congreso,
dominado por los republicanos, parece dispuesto a aprobar este extremo, después
de que el Comité de Recursos de la Cámara de Representantes votara
favorablemente, el pasado miércoles. El debate llega después de que el alza en
los precios del petróleo protagonizara la reunión de ministros del Grupo de los
Siete países más desarrollados y la Asamblea de primavera del Fondo Monetario
Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), celebradas este fin de semana en
Washington.
En su comunicado final, el G7 calificó de “viento en contra”
para el crecimiento económico la subida del crudo. El barril de petróleo de
Texas se cotiza por encima de los 50 dólares, lo que ha situado el precio de la
gasolina en torno a los sesenta centavos por litro, todo un récord en este país
acostumbrado al combustible barato.
Ese alza, y su consiguiente impacto
en la confianza de los consumidores, es, en parte, responsable de la caída que
la Bolsa de Nueva York sufrió el pasado viernes, cuando quedó en el nivel más
bajo del año.
El FMI ha advertido de que los precios no bajarán a corto
ni a medio plazo. El alza no es coyuntural, sino que se debe al aumento de la
demanda en China e India, dos de los países que están encabezando en la
actualidad el crecimiento mundial. El FMI calcula que el barril de petróleo
rondará entre los 67 y los 96 dólares en 2030 en términos nominales (entre 39 y
56 dólares en términos reales, descontada la inflación).
Los precios del
petróleo y el aumento de la producción serán los grandes temas que aborden ambos
mandatarios. El pasado viernes, el secretario de Energía estadounidense, Samuel
Bodman, afirmó que su país busca vías alternativas de producción de electricidad
y combustible de origen no fósil para conseguir una energía más limpia y que
libere a EEUU de su dependencia del petróleo extranjero.
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