Política

Bush pide al Congreso de Estados Unidos que dé una oportunidad a su nuevo plan para Irak

El presidente de los Estados Unidos, George Bush, ha pedido el apoyo de la mayoría demócrata a su nueva estrategia para pacificar Irak durante su discurso sobre el “Estado de la Unión” pronunciado ante el Congreso. Bush dedicó los casi cincuenta minutos de su intervención a convencer a sus opositores de la conveniencia de incrementar el número de tropas que operan en territorio iraquí.

Advirtió que una retirada de las tropas provocaría el derrumbe del Gobierno iraquí
En su primer discurso anual ante un Congreso ahora controlado por los demócratas, el presidente George W. Bush defendió anoche el eje de su gobierno que más resistencia provoca en la clase política y la sociedad norteamericanas: la guerra en Irak y su declarado deseo de enviar más tropas a Bagdad.

“Elegí este curso de acción porque otorga la mayor probabilidad de éxito. Muchos en esta Cámara comprenden que Estados Unidos no debe fracasar en Irak, porque saben que las consecuencias de ese fracaso serían graves y de largo alcance”, previno durante su mensaje anual sobre el “Estado de la Unión”, en la que señaló que un contagio de la violencia en la región sería un “escenario de pesadilla para los Estados Unidos”.

“Esta guerra es más que un choque de armas, es una batalla ideológica decisiva”, dijo Bush, que recordó que Estados Unidos “es aún una nación en guerra”. Bush reafirmó así su visión geopolítica, en la que insistió que Irak es un hito decisivo de la llamada “guerra contra el terror”, aun cuando intentó concentrar su discurso en una agenda doméstica destinada a hallar políticas sociales y económicas comunes con la ahora mayoría opositora en el Capitolio.

El jefe de la Casa Blanca propuso consensuar reformas de los sistemas de la Seguridad Social e inmigración, endurecer las políticas de protección del medio ambiente y, como el año pasado, reducir la dependencia energética.

“Esta dependencia nos vuelve más vulnerables a regímenes hostiles y a terroristas que pueden causar enormes interrupciones en la provisión, elevar el precio del petróleo y causar un gran daño a nuestra economía. Es nuestro interés vital diversificar la provisión energética de Estados Unidos y el modo es a través de la tecnología”, afirmó.

Pero el apartado de su discurso que más polémica levantó fue, de manera previsible, su visión sobre Irak y su plan de enviar otros 21.500 soldados a Bagdad y sus alrededores, en un nuevo intento por reducir la violencia sectaria en el país árabe, propuesta que afronta serias resistencias. Una nueva encuesta de ABC y The Washington Post mostró ayer que apenas el 33% de los norteamericanos respalda la gestión de Bush, un nivel comparable con el de Richard Nixon durante el apogeo del escándalo Watergate. El relevamiento también mostró que la guerra en Irak es la mayor preocupación entre los estadounidenses, muy por encima de la marcha de la economía.

“Ellos (por la Casa Blanca y el resto de los republicanos) no tienen un plan (para Irak). Lo que han puesto sobre la mesa es más un ajuste táctico”, dijo ayer, al comentar el discurso, el senador demócrata Jim Webb.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú