Política

Bush retrasa a después de las Navidades el anuncio de su nueva estrategia en Iraq

Los estadounidenses tendrán que esperar, muy probablemente, hasta después de las fiestas navideñas para escuchar el discurso a la nación en el que el presidente George Bush dé a conocer su nueva estrategia en Iraq.

El Pentágono aboga para intensificar la ofensiva en Irak
El hecho de que se cambie la fecha del anuncio del esperado nuevo rumbo en Iraq no quiere decir, de acuerdo con las fuentes, que las decisiones que vaya a anunciar Bush supongan un cambio radical con respecto a la estrategia actual o que el presidente tenga dificultades para tomar esas decisiones.

Simplemente, añadieron, es un proceso que requiere tiempo porque necesita una serie de “cálculos tácticos” y porque implica “asuntos de Estado” en la región.

Bush sigue dedicando prácticamente toda su agenda de trabajo a escuchar dictámenes, ideas y posibles alternativas de todos los actores implicados.

En las últimas horas se ha reunido con altos cargos militares -incluidos algunos de los que están en territorio iraquí, con quienes participó en una videoconferencia- en un acto más de los que está protagonizando en los últimos días para recabar la máxima información posible antes de fijar el que será el nuevo rumbo en Iraq.

Bush retomó las consultas con el “número dos” del gobierno iraquí, el suní Tarek Al-Hashemi, un gran crítico del primer ministro Nuri Al-Maliki, de confesión chií.

Al término del encuentro, celebrado en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el presidente dijo que el mensaje que había trasladado al dirigente iraquí y a los ciudadanos de ese país es que “queremos ayudarles” y “queremos ayudar a su gobierno a que sea efectivo”.

Bush se dedicará en los próximos días a digerir toda la información recibida hasta que las distintas piezas comiencen a “cristalizar” en una estrategia, afirmó la portavoz adjunta de la Casa Blanca Dana Perino.

De momento no ha desvelado ninguna pista en torno a las decisiones que guiarán esa nueva estrategia, aunque algunos de sus interlocutores en esta intensa ronda de contactos están convencidos de que habrá novedades.

El Pentágono aboga para intensificar la ofensiva en Irak

Según militares de alto rango, los miembros del Estado Mayor abogarán en su reunión con Bush por un mayor despliegue de las fuerzas, para así lograr la victoria frente a la insurgencia.

Este planteamiento choca con las recomendaciones presentadas a Bush la semana pasada por el Grupo de Estudio de Irak o ´comisión Baker´, que implican una gran reducción en las fuerzas estadounidenses de combate desplegadas en Irak y apuestan por el entrenamiento de las fuerzas gubernamentales iraquíes por los militares de EE.UU.

Según el diario ´The Washington Post´, tanto el Ejército como los marines piensan solicitar un aumento permanente en los niveles de las fuerzas terrestres, tanto en soldados como en material.

El Ejército cuenta ahora con 507.000 soldados en servicio activo, de los que sólo 482.000 están previstos en el presupuesto anual, mientras que el resto se ha financiado mediante desembolsos extraordinarios. El Ejército aspira a reunir al menos 512.000 soldados, todos apoyados en el presupuesto anual.

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