Felipe Rodríguez, apodado “El Cuervo”, fue capturado por la Dirección de Inteligencia Militar en un edificio residencial de Caracas. Sobre él pesaba una orden de captura por su presunta participacipación en un atentado con bombas contra la embajada de España y Colombia en Venezuela.
Un opositor a Hugo Chávez
Su abogado, Carlos Bastidas, recordó que contra Rodríguez pesaba una orden de
captura por su presunta participación en los atentados con bombas ocurridos el
25 de febrero del 2003 contra las embajadas de Colombia y España en Caracas. Su
detención es la primera que se realiza por este caso.
Dijo que las
autoridades imputaron al oficial por los delitos de “rebelión militar” e
“instigación a la rebelión” y lo vinculan a la planificación de los atentados
contra las legaciones. Bastidas añadió que el general retirado fue capturado en
términos “respetuosos”.
En el 2003, tras los atentados, el presidente
Hugo Chávez había acusado a Rodríguez y otros generales disidentes de colocar
las bombas en las embajadas “para sembrar el país de terror” e interferir en las
conversaciones que mantenían el gobierno y la oposición, bajo la facilitación de
la OEA para bajar la tensión política que vivía Venezuela.
Las
conversaciones habían sido facilitadas por el ex secretario general de la OEA,
César Gaviria, entre noviembre de 2002 y mayo de 2003, quien logró un acuerdo
entre ambas partes para canalizar sus diferencias políticas con la realización
de un referendo contra el mandato de Chávez, quien lo ganó en agosto del 2004
con más del 60 por ciento de los votos.
España, junto a Brasil, Chile,
Estados Unidos, México y Portugal formaba parte de un Grupo de Países Amigos de
Venezuela, conformado en enero de 2003, para seguir el conflicto político en ese
país y apoyar la facilitación de Gaviria. La Fiscalía venezolana vinculó a
Rodríguez por las muertes en el 2003 de tres soldados disidentes que formaban
parte de un grupo de cien militares que se acantonaron entre octubre del 2002 y
octubre del 2003 en la Plaza Altamira del este capitalino, exigiendo la renuncia
de Chávez.Sin embargo, Bastidas dijo que el general no fue acusdo por ese
hecho.
En el 2003, varias sedes gubernamentales sufrieron atentados con
bombas que dejaron severos daños materiales, sin causar víctimas, y que fueron
atribuidas por el gobierno a sectores radicales de oposición.
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