Política

Cárdenas se “gana” el apoyo de los empresarios mexicanos en detrimento de López Obrador

Las elecciones presidenciales mexicanas de 2006 van ganando temperatura política a medida que pasa el tiempo. El tejido empresarial se ha decantado por el “izquierdista moderado” Cuauhtémoc Cárdenas, con el que se sentirían “más cómodos”, frente al “populista”, Andrés Manuel López Obrador que, además, podría ir a prisión acusado de abuso de autoridad.

Aumentan las quinielas en la carrera presidencial mexicana
Al contrario de lo que suele suceder habitualmente, los empresarios mexicanos se
han decantado como su “favorito” de cara a las elecciones presidenciales de
julio de 2006 por un líder izquierdista. Según ha declarado el entramado
empresarial mexicano se sentirían “más cómodos” si ganara el líder de izquierda
Cuauhtémoc Cárdenas que si ganara el alcalde de México Andrés Manuel López
Obrador. Y es que, a su juicio, Cárdenas es más “moderado” que López Obrador, y
tiene ideas “más a tono con la economía de mercado”. Los empresarios han
llegado, incluso, a comparar a Cárdenas con el presidente brasileño Luis Inácio
Lula da Silva. Tampoco ha ayudado mucho el hecho de que López Obrador tenga el
riesgo, cada vez más serio, de pisar la cárcel acusado de abuso de autoridad. De
hecho, después de perder la inmunidad hace una semana y enfrentarse a un proceso
penal que podría acabar en prisión, López Obrador podría quedar fuera de la
carrera electoral, aunque se declara inocente.

Ambos políticos mexicanos
se disputan la candidatura presidencial del Partido de la Revolución Democrática
(PRD). Pero puede que Cárdenas se quedara solo en la recta final después de que
la Fiscalía General (que depende del presidente Fox) acusara a López Obrador de
desacatar la orden de un juez por paralizar la construcción de una calle y por
abuso de autoridad.

Hasta el momento López Obrador lideraba con soltura
las encuestas en intención de voto, lo que le ha llevado a acusar públicamente a
Vicente Fox (así como al ex presidente Carlos Salinas) de conspirar en su contra
para bloquearle políticamente. Además, López Obrador rechaza las acusaciones de
“populista” que le atribuyen sus adversarios políticos y niega con uñas y
dientes cualquier similitud con Hugo Chávez, acusación de la que también ha sido
objeto en repetidas ocasiones.

Todas estas “trifulcas” políticas
(seguidas con gran interés por los medios de comunicación y la sociedad) le han
llevado a ganarse a pulso la animadversión del tejido empresarial, que prefiere
sin lugar a dudas un candidato menos polémico y que genera una mayor estabilidad
económica en el país. Máxime si, como ha hecho López Obrador, el candidato
presidencial se declara manifiestamente en contra de la privatización y anuncia
que revisará el el rescate bancario. Aquí es donde Cárdenas se llevó el gato al
agua, después de anunciar en enero su cuarta aspiración a la Presidencia a
través de un Gobierno de “izquierda moderada” que mantenga el control del
petróleo y refuerce el vínculo económico de México con EEUU. Este último punto,
le supuso ganarse a más de un empresario adepto de manera casi
inmediata.

A esto hemos de sumar que Cárdenas se está ocupando de ganarse
simpatías entre los empresarios mexicanos para contar con su apoyo, y ya el
pasado jueves se reunió con diversos líderes empresariales, a los que expuso su
programa económico y su propuesta para reformar al Estado.

Veteranía y raza

El veterano dirigente,
ingeniero y fundador del PRD, es hijo del ex presidente mexicano Lázaro Cárdenas
(1934-40), considerado como un líder progresista por haber nacionalizado el
petróleo e impulsado una reforma campesina.

López Obrador… como si nada pasara

Ajeno, o no
tanto, a estos “tanteos”, el alcalde de Ciudad de México, Andrés Manuel López
Obrador, ya ha confirmado, como si nada pasara, que regresará a su oficina del
Gobierno del Distrito Federal el próximo 25 de abril. Según su abogado, “ya es
un hecho y no hay nada que analizar y es una decisión tomada que Andrés Manuel
regresa a tomar las riendas del Gobierno capitalino.

Previamente, López
Obrador ya había explicado que hasta el momento los abogados que lo asesoran le
han planteado que mientras la Corte Suprema no resuelva cual es el status de la
ciudad de México y de sus autoridades, puede regresar a sus labores.

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