Política

Chávez busca el repudio internacional a la oposición

El referéndum no consigue la paz social ni la estabilidad de los mercados: los que odiaban a Chávez lo odian aun más y los que lo apoyaban, lo veneran más.

DE LAS URNAS A LA INCERTIDUMBRE
El referéndum hizo que los que odiaban a Chávez lo odien aun más y los que lo apoyaban, lo veneren en mayor medida. Chávez seguirá siendo presidente por lo menos hasta enero del 2007, y si la oposición no se une y presenta una opción realista para todos los venezolanos, podría haber Chávez para rato.

Y lo que parece aún más grave, después de la consulta popular, Venezuela está aun más dividida, radicalizada y sumida en una profunda incertidumbre. Parecía difícil que las partes enfrentadas respetaran los resultados de las urnas y así se está demostrando.

En un primer momento, la Coordinadora Democrática lanzó a los cuatro vientos afirmaciones rotundas sobre fraude electoral. Los observadores internacionales, la OEA y la Fundación Carter, respondieron haciendo una auditoría a una serie de mesas elegidas al azar. El resultado, de nuevo, habla de la limpieza de los resultados.

La Coordinadora Democrática no ha tardado en atacar a los observadores: “Estamos de nuevo en presencia de un capítulo que conoce América Latina (…) En aquel momento la Asamblea General de la OEA validó los resultados a favor de Fujimori y Gaviria dijo cuanto acaba de decir: No hubo fraude”. En junio del año 2000 el propio Gaviria convalidó los resultados electorales que ratificaron a Alberto Fujimori en la presidencia de Perú, proceso que meses después se demostró fue fraudulento, como lo denunció desde el principio su opositor Alejandro Toledo.

En esta dinámica de seguir ahondando las brechas existentes, el presidente Hugo Chávez anunció que acusará esta semana ante la OEA a la opositora Coordinadora Democrática “por chillar más que denunciar” un fraude electoral no detectado por nadie más.

Desde su peculiar interpretación de las reglas del juego democrático (cabe recordar que él mismo fue un militar golpista), Chávez anunció que su Gobierno denunciará que la coalición “apoya golpes de Estado, pero no reconoce el voto del pueblo”, avalado y auditado “in situ” por el propio secretario general del organismo, César Gaviria, entre otros. Propondrá que la OEA modifique la Carta Interamericana Democrática para que sancione a opositores que violan normas elementales, como el voto “libre, avalado y auditado”.

Parece que su también peculiar interpretación y uso de los textos sagrados le lleva a intentar sembrar de sal las tierras por donde pasaron sus enemigos porque en ellas nada tiene derecho a nacer: “debe ser eliminada del mapa democrático del continente”, subrayó, al anunciar que su Gobierno “no reconoce a partir de hoy a nada que se llame Coordinadora Democrática”.

“No reconozco a la mal llamada Coordinadora Democrática como la oposición política. No hay diálogo con quienes desconocen la Constitución y al pueblo”, añadió en alusión al grupo que admite sigue aturdido con lo sucedido en las urnas.

Cabe recordar las palabras que dirigió al mundo nada más conocerse los primeros resultados, en las que afirmó ´que el pueblo había triunfado y también Dios mismo porque la voz del pueblo es la voz de Dios´. Por desgracia, quienes no votaron a su favor no son pueblo ni Dios está con ellos: la brecha sigue agrandándose.

Los bandos contendientes

Los mercados internacionales se esfuerzan en entender por qué, a pesar del éxito cosechado en las urnas, la sensación de inestabilidad sigue impregnando la vida política venezolana transmitiendo el desasosiego al quebradizo mundo de las finanzas y las bolsas.

Algunos analistas quieren ver la causa de este estado en el “populismo” de Chávez, que es algo histórica y conceptualmente más opuesto a la izquierda que la derecha misma porque trata de instalarse por encima de la izquierda y la derecha. Es la doctrina de los pícaros políticos y suele ir unida al caudillismo, al mesianismo y a la demagogia. El bolivarismo chapista, en definitiva, es tan de izquierdas como el justicialismo peronista.

Por otro lado, la Coordinadora discute qué le llevó a la derrota, y si participará o no en las elecciones regionales y municipales, inicialmente previstas para el 26 del próximo mes. Paralelamente sufre presiones de otra alianza opositora, más radical, el Bloque Democrático, así como del ex presidente Carlos Andrés Pérez sobre el uso de la violencia.

El Bloque dijo el domingo que “urge la desobediencia ciudadana” con “el derecho universal a la legítima defensa, puesto que el régimen recurrirá a la violencia para reprimir”, para luego dar paso a la creación de “un Gobierno de Unidad y Reconstrucción”.

Pérez, a quien el actual gobernante intentó derrocar en 1992 con una fallida intentona golpista, manifestó ese mismo día que confirmaba haber dicho que a Chávez “hay que matarlo como a un perro”, y vaticinó “una lucha violenta”, porque “nos han cerrado todas las puertas de la paz”, y que él mismo está “trabajando” para apartar a Chávez del poder, y que “la vía violenta permitirá sacarlo”.

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