Aunque mantiene una diferencia considerable, la derecha podría hacer más reñida la disputa eleccionaria. Según los sondeos consultados, la caída en la inbtención de voto fue abrupta y abre el panorama político chileno.
Según las muestras realizadas por el diario El Mercurio y la consultora Opina
Una estudio realizado por el diario El Mercurio en Santiago, Valparaíso y Concepción, las tres principales ciudades del país, mostró que Bachelet cayó en las encuestas al 40,2%, distanciada de todas formas de Lavín y Piñera, en empate técnico, pero que igualan en conjunto la votación que obtendría la médica socialista. Lavín obtendría el 20,5% y Piñera el 19,7%, mientras que el abanderado de la izquierda más radical, Tomás Hirsch, registraría un 5,4% de los votos.
Según esos resultados, Bachelet tendría que enfrentarse el 15 de enero al vencedor de la dura lucha que en la derecha libran Lavín y Piñera. El triunfador de esa disputa no sólo enfrentará a Bachelet con remotas posibilidades de éxito, según las encuestas, sino que se proclamará como el sector dominante de una derecha que está enfrascada en una lucha entre los sectores más conservadores de Lavín y los más liberales de Piñera.
El panorama tendrá una nueva definición cuando mañana se revele una encuesta del Centro de Estudios Públicos, una organización de estudios de tendencia derechista. El sondeo de El Mercurio y la empresa Opina le otorga a Bachelet un triunfo en segunda vuelta sobre Lavín con el 45,1%, contra el 29,1%. En caso de que tenga que enfrentar al acaudalado empresario Sebastián Piñera, su triunfo sería por guarismos similares, ya que lo derrotaría con el 46,9%, contra el 31,8%. Hace dos semanas, Bachelet intensificó el tono de su campaña y endureció su discurso contra sus adversarios derechistas después de que un par de encuestas reveló que había empezado a caer en las intenciones de voto e insinuaron la posibilidad de que tuviera que enfrentar una segunda vuelta.
Sin embargo, uno de los factores que explican la caída de Bachelet en las encuestas no proviene de la derecha del arco político, sino de la izquierda radical: desde junio, Hirsch subió tres puntos en las intenciones de voto, lo que sugiere que habría captado votos de la candidata oficialista.
Bachelet, que antes afirmaba que lo importante era triunfar, sea en primera o en segunda vuelta, llamó a sus partidarios a darle el triunfo con mayoría absoluta el 11 de diciembre. “He señalado que quiero trabajar para vencer en primera vuelta”, dijo ayer.
Bachelet había tenido una actitud distante hacia el gobierno e, incluso, en algunos foros evitaba defender la gestión de Lagos, en la cual fue ministra de Salud y Defensa. Pero en su cambio de actitud comenzó a identificarse con el gobierno y afirmó que representa el continuismo, aunque precisó que impulsará medidas “porque hay cosas que mejorar”.
Al mismo tiempo, el presidente Ricardo Lagos, que se había mantenido un tanto distante de la campaña, se lanzó al ruedo. La semana pasada, de hecho, llamó al electorado a votar por la coalición gobernante.
“Me parece legítimo pedir la continuidad de las políticas que hemos desarrollado. Eso es lo que nos permite un camino seguro hacia delante”, dijo anteayer a centenares de personas en un viaje al interior del país.
Críticas a Lagos
El mandatario busca -y así lo manifestó públicamente- trasladar a la candidata oficialista y a los candidatos a legisladores el alto respaldo a su gestión, que supera el 60%. En esta oportunidad se renueva la totalidad de la Cámara de Diputados, de 120 integrantes, y la mitad del Senado, de 38 legisladores. Además de respaldar a Bachelet, Lagos desea romper el actual equilibrio en el Senado y aumentar la diferencia en la Cámara de Diputados de los legisladores de gobierno.
Lagos se propone en las próximas cuatro semanas inaugurar una serie de obras, como nuevas extensiones de líneas del metro, que se supone que serán una propaganda para su labor y para la coalición de cuatro partidos que gobierna este país desde 1990. La participación de Lagos en la campaña irritó a los otros tres candidatos presidenciales, que ayer lanzaron su andanada contra el gobernante. “Creo que está perdiendo el Norte. El es el presidente de todos los chilenos”, se quejó Piñera, mientras Lavín expresó que le preocupaba que se usaran recursos públicos para ayudar a una candidatura.
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