Más de 25.000 hectáreas de cultivos ilícitos han sido eliminadas manualmente este año por grupos oficiales de erradicación de plantaciones de coca y amapola que operan en gran parte del país, informaron fuentes oficiales.
Uribe pidió que se informe sobre los avances. Quiere terminar con los cultivos ilegales
La cifra se alcanzó en los primeros 10 meses de este año, cuya meta está fijada en 30.000 hectáreas, precisó Luis Alfonso Hoyos de la oficina presidencial para la acción social.
Alrededor de 1.800 hombres forman parte de los grupos móviles de erradicación (GME) conformados por un programa antinarcóticos de la presidencia colombiana, que también recibe ayuda internacional.
Los erradicadores son apoyados policías y soldados, mientras realizan su labor en los sitios más apartados del país donde se aprovecha la falta de autoridad para sembrar coca o amapola.
Hoyos aseguró al Servicio de Noticias del Estado, que para el próximo año la meta de erradicación manual fue fijada en 40.000 hectáreas.
“A pesar de que los GME han sido blanco de 18 ataques por parte de grupos armados ilegales, la protección brindada por la fuerza pública a los civiles que adelantan esta labor, ha garantizado el éxito de todas las operaciones de erradicación manual forzosa”, añadió Hoyos.
Según las autoridades antinarcóticos, Colombia es el único país latinoamericano que fumiga los cultivos ilegales, a pesar de las protestas de grupos ambientalistas.
Se calcula que este año han sido asperjadas unas 100.000 hectáreas, pero se cree que existen 80.000 en producción plena.
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