Pensamiento y Cultura

Comienza el cónclave en el que 115 purpurados elegirán a un nuevo Papa

Comienza el proceso para la elección del nuevo Papa. Son varias las opciones que se barajan y, aunque se ha dado en publicar algunos nombres de papables en las últimas semanas, lo cierto es que son varias las corrientes que quieren imponerse en esta elección.

Los expertos apuestan por un proceso corto
Quince días después de la muerte del Papa Juan Pablo II, 115 cardenales se
reunirán, a primera hora de la tarde de hoy, en la Capilla Sixtina, con el
propósito de elegir al nuevo Papa. El proceso comenzará con una misa solemne
matinal, denominada pro eligendo Papa, en la Basílica del Vaticano.

Como
es tradición, desde que en la Edad Media se adoptase este modelo de elegir a la
cabeza de la Iglesia Católica que ha cambiado muy poco hasta nuestros días, la
votación se realizará a puerta cerrada, bajo juramento de secreto sobre el
proceso y rodeada de un estricto hermetismo. Los 115 cardenales electores que
han podido trasladarse a Roma, proceden: 57 de Europa, de los que 20 son
italianos; 15 de Estados Unidos; 20 de América Latina; 11 de África; 10
asiáticos y dos de Oceanía.

Primera
fumata

En la única votación que se celebrará hoy, ya aparecerá la
primera fumata en la chimenea de la Capilla Sixtina. Es previsible que esta
fumata sea negra, lo que indica que no ha habido acuerdo en la elección, que
necesitaría de dos tercios de los votos más uno, en las primeras 34 votaciones.
Después, bastaría con la mitad más uno de los votos para convertirse en Papa. Lo
cierto, es que los expertos auguran una votación corta, a lo sumo de cuatro
días, lo que no significa que haya varias posibilidades a la hora de elegir.


Por un lado están los que apuestan por un Papa con una labor continuista
a la de Juan Pablo II, esto es, con gran influencia en los medios, sabiendo
llegar a la gente y con ganas de desplazarse por todo el mundo con un deseo
evangelizador. Otros consideran que sería apropiado un Santo Padre más ocupado
en las labores vaticanas, aspecto éste dejado un poco de lado por el fallecido
Wojtyla.

En cualquier caso, el legado de Juan Pablo II ha sido tan
inmenso y su sombra será, durante mucho tiempo alargada lo que, a buen seguro,
condicionará la labor del próximo Papa. Un Papa que, para los expertos, debía
situarse entre los 66 los 72 años de edad, ya que, después del largo papado de
Wojtyla, debería apostarse por otro más breve, pero a la vez, sustentado por una
persona con cierto vigor.

Será necesario un
pacto


Lo cierto es que ninguna de las corrientes propuestas goza
de mayoría, por lo que todo hace prever, que cualquiera que salga necesitará de
una negociación y pacto previos. Si los modernizadores no logran el respaldo
necesario para elegir a un Papa latinoamericano o africano y los
tradicionalistas no consiguen apoyo para un cardenal italiano, puede surgir un
candidato de compromiso, un “transitorio”, que si bien no satisfaga totalmente a
nadie, podría convenir a todos.

En realidad, el próximo Papa será
alguien que continúe, en cierto sentido, todo lo bueno que Juan Pablo inició,
que, a la vez, esté abierto al cambio y que sea capaz de enfrentar los enormes
retos con inteligencia y valentía. La Iglesia está en una evolución y revolución
completa y el nuevo Papa tendrá que adaptarse a ello.

Los nombres

Si los cardenales consideran que una
mejor opción sería la de nombrar a un Papa “provisional”, quien pueda manejar
los asuntos de la Iglesia durante un período de transición, entonces Ratzinger
(de 78 años) puede ser el escogido. En cambio, si buscan a alguien para que
confronte con valentía los desafíos que la Iglesia enfrenta, la opción implica a
una persona más joven. Tettamanzi, por ejemplo.

Otra duda que acecha
este cónclave es si se seguirá con la tradición, rota con la elección del propio
Juan Pablo II, de contar con un Papa italiano. Antes de la elección de Juan
Pablo II en 1978, Italia había mantenido el papado por más de 450 años. Si esto
ocurre, el jesuita Carlo María Martini, arzobispo emérito de Milán, surge como
el más factible. En los últimos años, el número de cardenales italianos se ha
reducido considerablemente. Actualmente, ellos son el 17% de los electores,
cuando en 1939 eran más del 50 por ciento del cónclave.

País en desarrollo

Una de las opciones más
improbables es que el nuevo Papa provenga de una región en desarrollo. América
Latina puede ser una buena opción, máxime, cuando en los últimos tiempos está
comprobando que una gran número de fieles está virando hacia las sectas
evangélicas. Un Papa de la zona podría acabar con la sangría.

Más
difícil es que el Papa sea africano ya que el continente no presenta la madurez
necesaria para asumir esta responsabilidad, a pesar de que el número de
creyentes está aumentando, durante los últimos años, de manera exponencial. Algo
parecido a lo que sucede con Asia.

Sea como fuere, lo cierto es que, a
buen seguro, durante toda la semana, los ojos de todo el mundo estarán puestos
en la chimenea de la Capilla Sixtina, a la espera de que el humo blanco que por
ella fluya indique que un nuevo Papa seguirá la labor de San Pedro.

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