250 millones de niños explotados por un sueldo mísero. El programa SCREAM pretende que esta realidad no quede oculta y ha desarrollado una acción para que sean precisamente los niños de otros lugares los que denuncien esta situación.
PROTECCIÓN DE LA INFANCIA
Más de 250 millones de niños de todo el mundo están encadenados al trabajo
infantil, según denunció el pasado martes el director de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) en España, Juan Felipe Hunt. Estas declaraciones
se hicieron durante el lanzamiento de la segunda edición del programa SCREAM,
que la OIT ha puesto en marcha en colaboración de la Agencia Española de
Cooperación Internacional (AECI).
El programa, cuyo nombre además de
grito en inglés es el acrónimo de “defensa de los derechos del niño a través de
la educación, las artes y los medios de comunicación”, pretende ayudar a
docentes de todo el mundo a sensibilizar a los niños sobre los estragos del
trabajo infantil y se desarrolla dentro del Programa Internacional para la
Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) que actualmente desarrolla más de 1.000
actividades y proyectos en más de 75 países.
Éxito inicial
La coordinadora del programa
SCREAM en España, Lorena Rodríguez, declaró en el acto que, “tras el éxito del
programa experimental de 2004, este año se invitará a 409 colegios de la
Comunidad de Madrid y a algunos centros de Zaragoza y Sevilla a participar en el
proyecto”, aunque el objetivo es cubrir todos los colegios de España.
Rodríguez explicó que con SCREAM los jóvenes se forman en distintas
disciplinas como las artes plásticas, literarias o teatrales para que comprendan
el problema del trabajo infantil y “den voz a los niños que no tienen voz”.
La primera fase del programa se llevó a cabo el año pasado en seis
colegios de la Comunidad de Madrid en los que, tras la formación de los
profesores, se hizo participar a los alumnos en distintas actividades formativas
y artísticas.
Trabajos de
concienciación
El material didáctico en el que se articula SCREAM,
que puede encontrarse en Internet, consta de catorce módulos para animar a los
alumnos a tareas de investigación sobre el trabajo infantil, a realizar
entrevistas y encuestas en su entorno más cercano o realizar collages,
redacciones, obras de teatro y debates acerca de esta cuestión. El tiempo mínimo
recomendado es de 80 minutos semanales.
En todas estas actividades se
destaca la utilización de las artes y el fomento de la creatividad de los
adolescentes, con el fin de ir más allá del ámbito académico y lograr una
conexión emotiva. De hecho, el programa está dirigido a jóvenes de entre 15 y 18
años de edad debido al material de alta sensibilidad que pueden llegar a
manejar.
Según los responsables del proyecto, en esta primera fase
piloto, los alumnos se han mostrado “terriblemente imaginativos y con un enorme
compromiso”, explicó Hunt al referirse a las obras de teatro, encuestas e
incluso canciones de ´hip hop´ creadas por los alumnos.
Apoyo de la AECI
SCREAM, que tiene el respaldo
de sindicatos como CC.OO. y UGT, cuenta con financiación de la AECI, que en
total ha destinado 20 millones de euros a proyectos de erradicación del trabajo
infantil, esencialmente en Latinoamérica. Hunt apuntó, en este sentido, que la
OIT no habría podido implantar su programas en esta región sin la ayuda
española.
Cerca de 250 millones de niños en todo el mundo trabajan, de
los cuales 180 millones están sometidos a las peores formas de trabajo, como
trabajo forzado o esclavo, explotación sexual, servidumbre por deuda o como
soldados. Según la OIT, “las cifras están descendiendo” a medida que los países
ratifican las convenciones, aunque los datos son difíciles de cuantificar.
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