La situación caótica que vive Bolivia podría desencadenar en un posible golpe de Estado. Los rumores son cada vez más persistentes, mientras los líderes opositores amenazan con tomar La Paz y con ocupar los campos petroleros ante la falta de decisión del Gobierno.
La oposición amenaza con tomar La Paz y los campos petroleros
Nada de lo que hace el presidente Carlos Mesa consigue serenar los ánimos de los
bolivianos que, azuzados por los líderes opositores, siguen tensando el clima
social y político del país. La incertidumbre aumenta a medida que pasan las
horas, y la falta de decisiones concretas del Gobierno no parece ayudar
demasiado. Hasta tal punto que ya ha comenzado a surgir rumores acerca de un
posible golpe de Estado.
Rumores que tienen, por otro lado, una más que
sólida base en las declaraciones de las organizaciones sindicales y sociales y
del partido cocalero Movimiento al Socialismo, que lidera el polémico Evo
Morales. De hecho, todos ellos ya han advertido que “tomarán” La Paz con el
objetivo de presionar para conseguir la nacionalización de los hidrocarburos
(origen del caos que vive el país), así como exigir al Congreso y al presidente
Mesa la ocupación de los campos petroleros que hoy por hoy explotan las
compañías internacionales.
Echando leña al fuego, Evo Morales aseguró que
a Carlos Mesa le “faltan pantalones” para ocupar los campos petroleros. Y es
que, aunque resulte paradójico, Evo Morales no cree que ocupar los campos
petroleros signifique necesariamente la expulsión de las petroleras.
A
pesar de que Morales aseguró que las movilizaciones no incluirán el bloque de
caminos (al menos en lo que a su partido se refiere), algunas organizaciones
indígenas ya han amenazado con cortar las partes más transitadas de la ruta La
Paz-Oruro.
Eso sí, advirtió Morales, lo que el MAS no va a hacer es cesar
en sus protestas, que continuarán hasta que “el Parlamento modifique la ley de
hidrocarburos”. Ley que, por otra parte, aún no ha sido promulgada por decisión
del presidente Mesa. Claro que al presidente boliviano se le acaba hoy mismo el
plazo para tomar una decisión. A partir de hoy, no tendrá más remedio que
promulgarla, vetarla o devolverla al Congreso con observaciones y alternativas
específicas.
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