Política

¿Cómo sería el mundo sin Arafat?

Opinan los expertos sobre la situación palestino-israelí y de su futuro a raíz del delicado estado de salud en que se encuentra el líder palestino.

ANÁLISIS
Para los palestinos, Yasser Arafat fue, es y seguirá siendo, el símbolo de una
legítima lucha por la independencia, más allá de críticas de las que ha sido
objeto en los útlimos años, mucho más abiertas por cierto que en el pasado. Para
los israelíes, también ha sido siempre un símbolo, pero de nada positivo, sino
de las razones por las cuales no se ha alcanzado aún una solución del conflicto.


La visión general de Israel respecto al “rais” palestino fue vistiendo
distintos matices, de acuerdo a las constelaciones políticas que se iban
creando. Pero está claro que era el “enemigo” y que cuando se convirtió en
interlocutor, siguió despertando sospechas y hasta cierto desprecio. Durante
décadas, Yasser Arafat fue a ojos de la enorme mayoría de los israelíes
prácticamente el símbolo del demonio. Se le miraba con una combinación de odio y
tono despectivo.

“Terrorista” y “criminal de guerra”, fueron siempre
calificaciones comunes sobre su persona, de boca de numerosos israelíes, en
reacción a su trayectoria al frente de la OLP, organización responsable de gran
cantidad de atentados contra la población del Estado judío. Su muerte sería muy
bien recibida

Roger Hardy, de la BBC, opina que los posibles aspirantes
se agrupan en dos categorías principales. Están los hombres de mayor edad que
han trabajado con Arafat por mucho tiempo, por un lado, y personajes más jóvenes
que han surgido recientemente, por el otro.

Los aspirantes con más
posibilidades al trono son Ahmed Korei, más conocido como Abu Ala, el primer
ministro palestino y figura estrechamente involucrada con las negociaciones
secretas que condujeron al acuerdo de paz de Oslo con Israel en 1993 y Mahmoud
Abbas, más conocido como Abu Mazen, otro moderado quien ha negociado
frecuentemente con los israelíes.

Según Adrián McLiman, la apuesta de
Tel Aviv será por Mahmud Abbas (Abu Mazen), que también cuenta con el aval de
Washington a su candidatura para el cargo de jefe del Gobierno palestino, algo
tiene que ver con sus innegables cualidades de político-eminencia gris y su
“don” de aceptar el papel de subordinado en las negociaciones con Israel.

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