El final de la dictadura de Ben Alí ha abierto un nuevo horizonte para los tunecinos. Sin embargo, las dificultades económicas heredadas del pasado dictatorial, implicarán que los organismos internacionales deban tener una fuerte presencia y protagonismo en el país africano.
Catherine Ashton lo ha confirmado: la UE elevará la ayuda económica a Túnez y le ayudará en su proceso de transición.
En su visita ha priorizado las inversiones y el crecimiento. Palabras de la titular de la diplomacia europea:
“estoy muy contenta de anunciar que el apoyo financiero de la UE para los tres próximos años debe alcanzar los 4000 millones de euros”. Pidió que los mayores avances tengan lugar en el campo de las reformas democráticas ya que
“el pasado es el pasado. Tenemos que garantizar una relación para el futuro”.
Dinero, movilidad y mercado son los tres grandes ejes de la política de la UE hacia Túnez. Desde España Bernardino León apuntó precisamente hacia esa línea de trabajo afirmando que
“habrá una respuesta importante a las necesidades de Túnez”, pudimos ver en
ABC. Asimismo, el diplomático español pidió mayor implicación por parte del
sector privado.
Como nos cuenta El Universal, también tomó parte en la reunión la presidenta de Suiza, Micheline Calmy-Rey quien hizo referencia al pasado inmediato del país africano.
El gran peligro es que en Túnez se produzca un triunfo del islamismo, como señala Ahmed Chebbi, principal representante de las fuerzas laicas en Túnez y al que entrevistó El País.
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