…Sí Rajoy repitió hasta diez veces las palabras combatir y derrotar a ETA, Fernández de la Vega, como portavoz del Presidente, reprodujo hasta siete, la expresión acabar con la violencia y sólo una habló de vencer al terrorismo…
José Miguel Alvarado
Los monstruos de la razón son implacables frente a las palpitaciones del corazón. Al fin y al cabo, cantó el poeta Antonio Machado, “el hoy es malo, pero el mañana… es mío”, aunque sea hoy “aquel mañana de ayer”. Y eso es todo, a propósito del encuentro entre Mariano Rajoy y Rodríguez Zapatero.
Qué tranquilizador hubiera sido, si cabe, que el Presidente español hubiese escenificado en persona la declaración oficial de que está dispuesto a conciliar dos políticas opuestas en la lucha contra el terrorismo, cuando una de ellas, la suya y la de sus aliados nacionalistas, ha fracasado. No en vano, a la hora de conciliar, por algo se empieza, como ha hecho Rajoy acudiendo a su llamada, a pesar de las distancias entre ambos.
En todo caso, a los ciudadanos de bien, entre los que me incluyo, un gesto por parte del Presidente nos habría abierto un horizonte más esperanzador que el presente, dado que, contra todo pronóstico sensato, parece decidido a agotar su mandato.
Por lo tanto, sólo cabe esperar que el tiempo del que carecemos frente a ETA, diga lo que dará de sí el nuevo proceso de unidad frente a ETA, a falta de pruebas que disipen las dudas que ha sembrado el tono de una declaración institucional en dos tiempos, que así fue la que el lunes empleo el gobierno. Ahora ya lo sabemos.
Sí Rajoy repitió hasta diez veces las palabras combatir y derrotar a ETA, Fernández de la Vega, como portavoz del Presidente, reprodujo hasta siete, la expresión acabar con la violencia y sólo una habló de vencer al terrorismo. Eso por lo que respecta a la primera parte de la declaración.
Se da la circunstancia que entre derrotar y acabar existen las mismas diferencias que nos han conducido hasta dónde estamos ahora en la lucha antiterrorista. Derrotar se puede definir por: vencer o ganar; vencer y hacer huir; romper, destrozar; destruir o arruinar, entre otras. Y acabar por poner o dar fin a algo, terminarlo, concluirlo; apurar, consumir; poner mucho esmero en la conclusión de una obra.
De modo que derrotar pone el acento en el modo de llegar a un fin, y acabar en el fin mismo, sin especificar el modo. O sea, lo mismo de siempre. Conviene saberlo, pues la última carece, a mi juicio, de la contundencia que expresa la primera, cuando la sombra de ETA se cierne, como se cierne, sobre nosotros. Y como se ha cernido siempre.
Cierto, que la Vicepresidenta quiso dejar claro que para el Gobierno español sólo existe un escenario y un objetivo prioritario: “vencer y derrotar a ETA” y lo repitió hasta cuatro veces. Pero también es cierto que lo hizo a preguntas de la prensa. Ese fue el segundo tiempo. Todo, calculado. A Rolex y a setas… por si las moscas.
Sería temerario ignorar que en la derrota es donde el Gobierno encontrará el apoyo de MRp, dice él, porque sin MRp la ansiada unidad de los demócratas contra ETA es otra falacia, me parece a mí.
En conclusión, falta por conocer como se retratan Rodríguez Zapatero y sus aliados nacionalistas, para descartar que el proceso emprendido sea una mentira más. Una forma de marear la perdiz y recuperar respaldo de cara a los próximos comicios, entre esas bases socialistas disidentes y descontentas.
De momento, tiene razón MRp y Zp lo sabe: tiempo hay para pedir responsabilidades a cada cual por las conductas de los últimos años. Y sus consecuencias. Pero también tiene razón Zp y MRp también lo sabe: la unidad de los demócratas contra el terrorismo es imprescindible. En absoluto, un eximente de responsabilidades. Zapatero ha naufragado y se ahoga en la marejada desatada por la traca final del supuesto proceso de paz. Pese al encuentro con los portavoces de los grupos parlamentarios y el que celebrará la semana que viene con el Lehendakari, la legislatura está agotada en sí misma. De hecho, todos los partidos reservan ya sus espacios publicitarios para las generales. Habrá anticipo.
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