Economía y Sociedad, Europa

El concilio panortodoxo, en el aire

Las Iglesias que piden el aplazamiento ponen objeciones a algunos documentos que se estudiarán en el concilio.


El futuro del concilio panortodoxo, el primero en más de mil años y cuyo inicio está previsto en Creta para el próximo 19 de junio, es incierto. A falta de una semana, el Patriarcado de Moscú se ha sumado a la petición hecha por otras cuatro Iglesias ortodoxas con rango de patriarcado –las de Antioquía, Georgia, Serbia y Bulgaria– de aplazar el concilio. Y advierte que, si no se pospone, no asistirá. Para que sea válido el concilio, es preciso que participen las catorce Iglesias autocéfalas.

El Patriarcado de Moscú no ha abierto la crisis. Pero al ser la Iglesia con el mayor número de fieles ortodoxos, su advertencia pone en un serio aprieto al patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, a quien corresponde un primado honorífico entre los ortodoxos. Este es partidario de mantener las fechas del concilio.

Según el largo comunicado de la Iglesia ortodoxa rusa, publicado el 13 de junio, las tensiones comenzaron en el mismo acto de convocatoria del concilio. La decisión fue adoptada en enero por la “sinaxis” o asamblea de los primados de esas catorce Iglesias. Pero no la firmó el Patriarcado de Antioquía, quien también se opuso a un documento sobre el sacramento del matrimonio y sus impedimentos que habría de discutirse en el concilio. Este borrador tampoco fue firmado por la Iglesia ortodoxa de Georgia.

El Patriarcado de Moscú –continúa el comunicado– confió entonces en que esos desacuerdos podrían solventarse antes del concilio. Eso sí, hizo notar que las Iglesias tendrían que esforzarse para llegar a un acuerdo. Ahora, el Patriarcado denuncia que “por razones ajenas a la Iglesia ortodoxa rusa”, ninguna de las sesiones preparatorias del concilio panortodoxo ha afrontado esa situación.

Al desacuerdo en la “sinaxis” hay que añadir las divisiones vividas durante los últimos meses en el seno de varias Iglesias ortodoxas. Algunos obispos, clérigos y laicos de esas Iglesias han pedido más claridad en ciertos documentos que se van a votar en el concilio. Y así, por ejemplo, como consecuencia de estas críticas, el Patriarcado de Moscú ha hecho algunas enmiendas a las propuestas de declaración tituladas: “Las relaciones de la Iglesia Ortodoxa con el resto de las Iglesias cristianas del mundo” y “La misión de la Iglesia Ortodoxa en el mundo de hoy”.

Las enmiendas rusas coinciden en lo esencial –siempre según el comunicado– con las presentadas por las Iglesias ortodoxas de Georgia, Serbia, Bulgaria y Grecia. Y el Patriarcado de Moscú avisa: si el concilio panortodoxo aspira a llegar un consenso entre las catorce Iglesias, es preciso que examine con atención estas correcciones.

Quizá no es casualidad que sean precisamente estas Iglesias –salvo la griega– las que han pedido el aplazamiento del concilio. El 1 de junio lo solicitó la de Bulgaria; el 6, la de Serbia (y la de Antioquía); el 10, la de Georgia; y el 13 llegó el comunicado del Patriarcado de Moscú.

Ese mismo día, el metropolitano Hilarión de Volokolamsk, responsable de las relaciones exteriores del Patriarcado de Moscú, recordó en otra nota más breve que la celebración del concilio sin la presencia de alguna de las catorce Iglesias autocéfalas invalidaría sus resoluciones. “Todas las Iglesias deberían participar en el concilio panortodoxo, y solo en este caso sus decisiones serían legítimas”.

La postura del Patriarcado de Moscú es coherente con el sistema de aprobación por “consenso” – o sea, por unanimidad– que rige en las reuniones ortodoxas. Y vuelve a ser el principal motivo por el que previsiblemente volverá a aplazarse el concilio, cuya agenda se viene preparando desde 1976.

A fecha de 16 de junio, la oficina de prensa del concilio informa que Bartolomé I ya se encuentra en Creta, para ultimar los preparativos del encuentro.

© Aceprensa

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