Política

Conmoción en el mundo del periodismo tras el asesinato de la reportera Anna Politkovskaya

Organizaciones periodísticas de todo el mundo y líderes políticos han lamentado profundamente el asesinato ayer sábado de la periodista rusa Anna Politkovskaya, una de las voces más críticas contra el Gobierno de Vladimir Putin y su actuación en la guerra de Chechenia, y que ha despertado una fuerte inquietud sobre el estado de la libertad de prensa y expresión en la antigua República soviética.

La muerte de la reportera provoca la condena internacional y supone un golpe a la libertad de prensa
El cuerpo de la reportera, de 48 años, fue hallado a las 15:00 h.,hora peninsular española, en el ascensor del edificio de apartamentos en el que residía. Junto al cadáver fueron hallados una pistola modelo ´Makarov´ y cuatro casquillos. Según informó posteriormente la Policía, la reportera recibió tres disparos, el segundo en la cabeza. Según el director del Centro de Periodismo en Situaciones Extremas, Oleg Panfilov, Politkovskaya había recibido numerosas amenazas y hacía pocos meses, dos asaltantes desconocidos intentaron entrar en el coche que conducía su hija Vera.

El pasado año 2001, Politkovskaya residió en Viena durante varios meses tras recibir amenazas por correo electrónico, supuestamente procedentes de un agente de policía ruso al que había acusado de cometer atrocidades sobre civiles. El agente, Sergei Lapin, fue detenido en 2002 pero la causa contra él fue sobreseída al año siguiente.

El asesinato ha provocado la condena unánime de la comunidad internacional y ha obligado al Gobierno de Vladimir Putin a iniciar una rápida investigación para llevar a sus asesinos ante la justicia. El Fiscal General de Rusia, Yury Chaikahas, ha anunciado hoy que se ocupará personalmente de la investigación, según informó su responsable de prensa, Marina Gridneva a la agencia de noticias Interfax. Gridneva afirmó que la investigación será llevada a cabo por el departamento de Investigaciones Especiales, dirigido por Chikahas.

El ayudante del fiscal, Vyacheslav Rosinsky afirmó que una de las teorías que maneja el equipo de investigación relaciona el asesinato de la periodista con “las tareas sociales y profesionales que desempeñaba la víctima”.

La periodista rusa preparaba un reportaje sobre torturas y secuestros en Chechenia, según declararon hoy sus compañeros de profesión. “No sabemos quien la mató”, asegura el diario para el que trabajaba, Novaya Gazeta, en su edición digital, pero apuntando a dos posibilidades. Una de ellas, “pudo ser una revancha de Ramzan Kadyrov — el primer ministro checheno respaldado por el Kremlin–, sobre cuyas acciones ella escribió y habló mucho”.

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