La venta de ABN Amro, por la que pujan dos ofertas, es histórica. No sólo porque hay en juego sumas sin precedentes (de 60.000 a 71.100 millones de euros), sino también por el proyecto del consorcio de tres bancos.
Uno de las firmas más importantes del mundo
Holanda siempre se había vanagloriado hasta ahora de su liberalismo económico, pero la cada vez más inevitable venta de su buque insignia bancario, el ABN Ambro, a un consorcio de bancos extranjeros y su posterior despedazamiento provocó el sábado numerosas críticas.
“La desaparición de ABN Amro no era necesaria”, tituló el diario de izquierda De Volkskrant, precisando que “según fuentes próximas a la negociación, se podría haber producido una intervención táctica” para evitar la venta. “La élite del país está conmocionada porque ABN Amro es un icono”, recalcó este periódico.
La venta de ABN Amro, por la que pujan dos ofertas, es histórica. No sólo porque hay en juego sumas sin precedentes (de 60.000 a 71.100 millones de euros), sino también por el proyecto del consorcio de tres bancos, que ofrecen unos 71.100 millones de euros, de desmembrar los activos en función de sus orientaciones estratégicas y geográficas.
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