Algunos demócratas respaldaron con reservas el plan de Bush
“Los intentos velados de otorgar una amnistía no serán tolerados”, advirtió el representante republicano Tom Price.
“Aunque es cierto que Estados Unidos es una nación forjada por inmigrantes, también es cierto que es una nación forjada por leyes, y premiar a los que violan nuestras leyes no sólo ofende a los que vinieron legalmente, sino que además nada hace por mejorar la situación”, añadió.
En contraste, la Casa Blanca quiso resaltar la faceta de vigilancia y protección de la frontera.
El jefe de la Patrulla Fronteriza, David Aguilar dijo a los periodistas en la Casa Blanca que serán emplazados por rotación unos 6.000 soldados de la Guardia Nacional en la estados fronterizos con México.
Bush sugirió el lunes reforzar militarmente la frontera, crear un nuevo programa de braceros temporales y una eventual amnistía para la mayor parte de unos 12 millones de indocumentados.
Los partidarios de la medida creen tener los votos necesarios para bloquear las primeras modificaciones.
“Debemos contar con una solución más permanente para asegurar nuestras fronteras”, afirmó el senador republicano Johnny Isakson.
Bush anunció el lunes por la noche el emplazamiento de 6.000 soldados de la Guardia Nacional en la frontera con México para evitar la entrada ilegal de indocumentados. Los soldados respaldarán en tareas de inteligencia y logística a la Patrulla Fronteriza, que seguirá siendo responsable de capturar y detener a los indocumentados.
“No controlamos aún plenamente la frontera, y estoy decidido a cambiar esa situación”, afirmó el mandatario.
Bush insistió sin embargo que “Estados Unidos no va a militarizar su frontera meridional”.
Aunque gran parte del discurso de Bush estuvo dedicado en la vigilancia y seguridad de la frontera, los comentarios del mandatario de otorgar un día la nacionalidad estadounidense a los indocumentados desató reacciones adversas y una oposición enconada en algunos sectores republicanos.
“Algunos mantienen en este país que la solución consiste en deportar a todos los inmigrantes indocumentados, y que cualquier propuesta que no persiga ese fin equivale a una amnistía. No estoy de acuerdo”, dijo Bush.
“No es inteligente ni realista detener a millones de personas, muchas con profundos lazos en Estados Unidos, y expulsarlos al otro lado de la frontera. Existe un punto medio entre otorgar una vía automática hacia la ciudadanía a cada inmigrante ilegal y un programa de deportación en masa”.
Algunos demócratas respaldaron con reservas el plan de Bush.
“Los demócratas están dispuestos a respaldar cualquier plan razonable que garantice la seguridad de nuestras fronteras, incluyendo el uso de la Guardia Nacional”, dijo el demócrata Dick Durbin.
Bush pidió un programa de braceros temporales _ entre la deportación masiva de indocumentados y la amnistía general _ sin encontrar eco favorable en el liderazgo republicano.
La Cámara se Representantes aprobó un proyecto de ley que transforma en felonía la entrada y permanencia ilegal en Estados Unidos. Fuente: AGMnews.



















