América no hizo nada después del 11 de Septiembre. Al principio estuvimos enfadados, después nos pusimos tristes, y a continuación Bush nos contó que el Islam es paz.
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Miércoles, 21 de enero 2026

América no hizo nada después del 11 de Septiembre. Al principio estuvimos enfadados, después nos pusimos tristes, y a continuación Bush nos contó que el Islam es paz.
Debbie Schlussel
Iba a escribir sobre esto en el sexto aniversario del 11 de Septiembre, pero dado que tantos lectores preguntan por ello, lo haré ya.
Seis años después del asesinato de 3000 inocentes americanos por 19 musulmanes en nombre de su religión, Hamtramck, Mich, alias “Hamtramckstán” es la Zona Cero y Medio de la creciente islamización de América (Dearbornistán es la Zona Cero). Está a punto de convertirse en la primera Ciudad Asilo de Ilegales musulmanes.
En mi página web he detallado repetidamente la presente islamización de Hamtramck, Michigan, una pequeña ciudad que es una isla de territorio rodeada por Detroit. Como he observado, la ciudad era católica polaca, donde mi tatara-tío — un judío polaco — tenía zapaterías. Pero la ciudad ya no es la ciudad del pierogi [plato polaco] y los pasteles; es la ciudad del shawarmeh y el falafel.
Hamtramck fue al principio parcialmente negra, y ahora está dominada cada vez más por los musulmanes. La parte negra es conocida porque, en una epidemia de violencia actual, algunos musulmanes árabes atacaban físicamente y herían de gravedad a los estudiantes negros de las escuelas públicas. Y la ciudad es famosa por una iglesia católica cercana a la frontera que ahora es… una mezquita. Y después esta el llamamiento musulmán a la oración cinco veces al día, que ya cuenta oficialmente con el visto bueno del consistorio.
Antes de que el Servicio de Aduanas se convirtiera en parte del Servicio de Inmigración (ICE), los agentes estaban investigando a un buen número de particulares y organizaciones islámicas de caridad en Hamtramck que se creía lavaban millones para terroristas islámicos. Bajo el ICE, esas investigaciones se han archivado apropiadamente y se han esfumado.
Hoy, los musulmanes y varios dhimmis en el consistorio de la ciudad de Hamtramckstán quieren convertir a la ciudad en un asilo, donde a los inmigrantes no se les preguntará por su situación de inmigrante si son musulmanes. Eso se debe a que la ciudad es el hogar de una población dominante y creciente de extranjeros musulmanes procedentes de Yemen, Bangladesh y las regiones del norte. Allá en los años 90, muchos de estos ilegales votaban, y sus votos eran apartados. Pero como observaba previamente, el Departamento de Justicia inició un proceso organizado de intimidación, amenazando con procesar a los interventores de las mesas electorales por violaciones de los derechos civiles. Ahora votan con libertad, y eligen a los musulmanes para el consistorio de la ciudad. Como observaba en agosto, no tuvieron éxito dominando las recientes elecciones del ayuntamiento, como habían proclamado que tendrían. Pero hay suficientes musulmanes en el consistorio — acompañados de un par de miembros dhimmi que sólo obedecen órdenes – como para tener éxito convirtiendo la ciudad en una ciudad de asilo para extranjeros musulmanes.
Uno de los dhimmis es Robert Zwolak. El concejal de la ciudad encabezaba una iniciativa electoral para impedir que el llamamiento musulmán a la oración fuera difundido por la ciudad. Pero su iniciativa fue derrotada (recuerde, los extranjeros musulmanes ilegales votan). Él se dio cuenta de lo que se avecinaba y de qué parte procederían sus votos. Ahora se encuentra entre los mayores partidarios dhimmi de convertir la ciudad en un protectorado musulmán. Ayuda a expandir el “están” dentro de Hamtramckstán.
Como he observado, el vecino Detroit se convertía en una ciudad protegida después de que el consistorio de la ciudad escuchase el alegato de Dawud Walid, director de la sede en Michigan del Consejo de Relaciones Americano Islámicas. Si un grupo apoya abiertamente a terroristas islámicos, es un colectivo fachada de Hamas y un co-conspirador en un juicio federal de lavado de dinero terrorista, eso debería ilustrar que las ciudades asilo no son buenas para América. No son buenas para aquellos que no quieren otro 11 de Septiembre.
América no hizo nada después del 11 de Septiembre. Al principio estuvimos enfadados, después nos pusimos tristes, y a continuación muestro Presidente y su administración nos contó que el Islam es paz, y a continuación siguió toda suerte de diálogo con el enemigo a cualquier precio. Y ahora tenemos una ciudad que ha crecido a lo largo y ancho a marchas forzadas en cifras de extranjeros musulmanes ilegales. La policía de Hamtramck estará pronto obligada a continuar ignorando su situación de inmigración, como básicamente viene haciendo hasta la fecha.
Es la prueba definitiva de que no hemos hecho nada para detener la amenaza del terrorismo islámico dentro de nuestro país, seis años después. Les invitamos a entrar, les permitimos votar ilegalmente, nos esforzamos por acomodar sus intrusiones religiosas, e ignoramos cualquier práctica delictiva. Y algún día recibiremos lo que merecemos por cerrar los ojos y proteger los derechos de aquellos que nos derrotarán en detrimento de nuestros derechos.
Hamtramck es la Zona Cero y Medio. Dearborn la Zona Cero. Pero pronto — no en nuestra generación, pero dentro de una generación futura — gran parte de América también lo será. Lo que ha sucedido en estas dos ciudades es el paradigma para el resto de nuestro país. Veremos que hemos perdido nuestra sociedad libre porque nos echamos a dormir y no tomamos ninguna acción constructiva para detener otro ataque contra América. Mientras que no vemos más impactantes crímenes masivos de miles de víctimas utilizando aviones y edificios, vemos un ataque más lento e insidioso que se extiende como un cáncer. Y no hacemos nada por detenerlo.
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