Ya fueron reducidas las cuotas de judías y de sal que la población puede comprar a precios subsidiados. La isla ha sido duramente golpeada por la crisis internacional, que redujo ingresos por exportaciones y agotó créditos. La dictadura importa el 80% de la que consume y gastó 2.500 millones de dólares en 2008 en la compra de alimentos.
AMÉRICA / Raúl Castro pide un nuevo esfuerzo
Los cubanos se enteraron, a través del diario Granma, que el país no podrá importar este año “todas las materias primas, equipos y bienes de consumo” que necesita, y se deberán “reajustar las enormes erogaciones en combustibles y alimentos”.
Como informa La Tercera, a principios de mes, se redujeron las raciones de porotos y sal. Cuba importa el 80% de los alimentos que vende a precios altamente subsidiado
A través de una libreta de racionamiento. “Habrá restricciones en el consumo”, aunque “no se va a quedar nadie desprotegido”, dijo a fines de mayo el ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo.
Además, reconoció que el crecimiento económico del 6 por ciento que se planteó la isla para 2009 “no se va a lograr”, y que ahora solo se espera un “2,4 ó 2,5 por ciento”.
La cartilla “de abastecimiento” está vigente desde 1962 y por ella se entregan granos, azúcar, pollo, pescado, huevos, arroz, café, aceite, pastas, pan y otros productos -cuando los hay- a los 11,2 millones de habitantes de la isla.
Muchos cubanos dicen que lo suministrado con la cartilla a precios subsidiados no alcanza más allá de una o dos semanas por mes.
Los cubanos, cuyo salario medio mensual es de 400 pesos (17 dólares), compran con “la libreta” una canasta básica (arroz, azúcar, aceite, huevos y otros) a precios bajísimos pero insuficiente. Lo demás se resuelve en el mercado negro o en las tiendas de altos precios en divisa internacional.
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