A la salida de su reunión con
el comisario de Desarrollo, Louis Michel, el ministro de Asuntos
Exteriores cubano, Felipe Pérez Roque,subrayó el aprecio del
Gobierno cubano a las relaciones con el pueblo español, “con el que existen
importantes relaciones económicas, sociales, culturales, humanas e históricas”.
Reunión con Louis Michel
“Creo que el actual Gobierno español está haciendo una política en el interés de
España y tengo una comunicación respetuosa con sus autoridades. Los considero
interlocutores serios con los que se puede trabajar”, manifestó. Además, dijo
que ha percibido en la Comisión Europea, así como en sus conversaciones en
Bruselas y Estrasburgo “un gran reconocimiento y respeto ala política exterior
española, al trabajo del ministro de Exteriores (Miguel Angel) Moratinos y al
trabajo del primer ministro (José Luis Rodríguez) Zapatero”.
“También lo
percibí al principio de esta semana en el ministro de Estado británico de
Derechos Humanos, Bill Rammel, que me dijo que el Gobierno británico apoya
plenamente los esfuerzos de España”, argumentó. “Esa es también la posición de
la mayor parte de los principales países, aunque sé que hay par de países que
jugaban para otro equipo, pero esos son de menor trascendencia”, manifestó Pérez
Roque.
Pérez Roque, que se entrevistó durante casi dos horas con el
comisario de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Louis Michel, se mostró muy
satisfecho de la reunión, que por otra parte sirvió para preparar la visita de
éste a La Habana entre el 24 y el 27 de marzo.
Durante el encuentro, el
responsable europeo expresó su deseo de que “Cuba siga en una progresión como ha
demostrado en las semanas anteriores” para “reanudar el diálogo político”,
puesto que a su juicio éste es el arma más útil para hacer avanzar las
relaciones, señalaron fuentes europeas. La UE “está dispuesta a explotar todas
las posibilidades que ofrezcan”, añadieron.
El ministro de Exteriores
cubano también afirmó ayer que su Gobierno está dispuesto a establecer con la
Unión Europea un diálogo “estructurado amplio” sobre Derechos Humanos, siempre
que los 25 no apoyen a Estados Unidos en la Comisión de Derechos Humanos de la
ONU, que en abril votará la resolución anual sobre este tema.
De cara a
la revisión de la posición europea en junio, cuando se decidirá si se mantiene
la actual suspensión de las sanciones, el ministro de Exteriores se mostró
optimista. “La UE tiene que decidir, pero me parece que hemos iniciado un camino
que va en el interés de Cuba y de la UE, que es el de mantener relación, el
diálogo, discutir las diferencias… Me parece que ambas partes tenemos interés
en que avance el diálogo y las relaciones entre la UE y Cuba”, arguyó.
En cualquier caso, Cuba está lista para avanzar con la Unión Europea “en
un plano de igualdad, en un plano recíproco de compromiso y de discusión”. “No
soy, por supuesto, un alumno que ha venido a ser examinado, ni soy un acusado
que ha venido a defenderse. No estoy rindiendo examen ni aspirando el perdón”,
apuntó Pérez Roque.
“He venido a Europa en nombre de mi pueblo y mi
gobierno a expresar sus intereses a la UE, con la que tenemos más de la tercera
parte de nuestro comercio y de donde recibimos un millón de turistas y de donde
recibimos más de la mitad de la inversión extranjera”, añadió. A pesar de las
recientes declaraciones de Fidel Castro sobre la alianza con China y Venezuela,
Pérez Roque aseguró que Cuba cree que la UE es un importante polo económico.
“El euro ha tenido éxito, el mercado común europeo ha tenido un proceso
ejemplar, y Cuba considera que la UE es una construcción compleja pero admirable
que en América Latina se sigue con simpatía”. A ello se une que “podría llegar a
ser un importante polo político, pero para ello debería resolver todavía la
manera en que toma las decisiones”. “Pero es un referente que Cuba aprecia y
considera importante”, dijo de sus anfitriones. “La UE juega un papel en el
mundo, puesto que Cuba no quiere un mundo unipolar regido únicamente por una
superpotencia”, agregó.
El responsable cubano y el comisario no
abordaron sin embargo las cuestiones relacionadas con la cooperación, puesto que
desde junio de 2003, cuando la UE impuso sanciones diplomáticas a La Habana,
Cuba no acepta su ayuda “como respuesta a lo que consideramos una
condicionalidad injusta”.
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