El ministro de Exteriores cubano, Felipe Pérez Roque, “prometió” ayer en Bruselas que Cuba se “portará bien” siempre y cuando la UE no vote en su contra en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que se celebrará en Ginebra.
Borrell quiere visitar Cuba
El régimen cubano, de la mano de su ministro de Asuntos Exteriores, Felipe Pérez Roque, ha optado por un “chantaje positivo” para lograr sus objetivos en el seno de la UE. Ante el peligro de perder importantes fondos de ayuda al desarrollo y al más puro estilo “seré bueno… pero si os portáis bien con nosotros”, Pérez Roque ha suavizado su discurso para conseguir lo que quiere de la Unión. No sin perder, eso sí, cierto tono amenazante, de no conseguir sus deseos. Ayer mismo ofreció a los Veinticinco una serie de “gestos claros” por parte del régimen, pero sólo en caso de que la UE no vote en contra de Cuba en la próxima Comisión de Derechos Humanos de la ONU que se celebra en Suiza. No obstante, y a pesar de sus promesas, nada dijo Pérez Roque de la liberación de los presos políticos, una de las principales exigencias de la Unión.
El ministro cubano sigue intentando sembrar la discordia entre la UE y Estados Unidos, quizá para recoger ganancias en río revuelto. En este sentido, asegura que la Unión, lo que hace en la Comisión de Derechos Humanos “es votar la resolución que EE.UU. presenta”. Según Pérez Roque, “algunos europeos lo patrocinan, otros no, pero todos votan a favor”. “No puede ser posible el diálogo mientras la UE, de manera automática y dócil, sigue la política de Estados Unidos contra Cuba” en Ginebra, reiteró.
Aquí, el dirigente cubano señala que “si la UE se apartara de la votación estéril, que genera enfrentamiento, Cuba estaría dispuesta a sentarse con la Unión para acordar un programa”. Así de claro lo dijo durante su encuentro con eurodiputados de extrema izquierda, socialistas y liberales celebrado ayer en el Parlamento Europeo.
Y es que, según Pérez Roque, si los Veinticinco aceptaran esta propuesta, Cuba se sentiría “en la deuda moral de acompañar la decisión europea con gestos claros. Firmaría el pacto de derechos económicos, sociales y culturales al día siguiente, diciendo que hemos empezado una nueva etapa en nuestras relaciones”. Eso sí, pasó “sutilmente” de puntillas por el tema de los presos políticos.
El régimen cubano quiere, según su ministro de Exteriores, “un programa de intercambio de experiencias y cooperación en áreas como Justicia, sistemas carcelarios, sistemas electorales”. Pero “en un marco de reciprocidad. No en situación de alumnos, sino de contraparte para aprender uno del otro”.
Pérez Roque llegará el próximo lunes a Madrid y espera sacar de su gira europea “un diálogo amplio, respetuoso y de iguales”. A su juicio, las relaciones euro-cubanas tienen un “fallo estructural de fondo” y es que no existe un “marco legal apropiado” ente la UE y Cuba ya que este último es el único país del continente americano con el que los europeos no han suscrito un acuerdo bilateral.
“Hoy tenemos la situación de que la UE se ha autoaislado de tener un diálogo real y privilegiado con Cuba. ¿Queremos relaciones con la UE?, sí. ¿Tenemos razones para quererlo?, sí. No solo razones históricas, culturales o de interés económico, sino amplias coincidencias entre la UE y la Cuba”, manifestó. Como ejemplo de estas coincidencias, mencionó los temas medioambientales, las relaciones que debe haber en el mundo, la defensa del multilateralismo y el papel de la ONU.
Borrell, conciliador, quiere visitar Cuba, arremete contra Aznar y no da importancia a una votación de la eurocámara contra el régimen castrista.
El presidente del Parlamento Europeo (PE), Josep Borrell, expresó esta tarde al ministro cubano de Asuntos Exteriores, Felipe Pérez Roque, su preocupación por la situación de algunos disidentes y su disposición a visitar Cuba cuando “evolucionen” las relaciones entre la Unión Europea y este país. “Le he dicho al ministro que me gustaría mucho visitar Cuba, pero hay que ver cómo evoluciona la nueva situación creada por el cambio de posición impulsado por el Gobierno español. Ahora está yendo la Comisión (el comisario Louis Michel, a partir del 24 de marzo) y vamos a seguir avanzando en el proceso de cambio de método de trabajo”, apuntó a la prensa.
Borrell explicó a Pérez Roque las reclamaciones de la Eurocámara al Gobierno cubano tras la aprobación de una resolución en noviembre, en la que se subrayó que la liberación de todos los presos políticos cubanos es una condición sine qua non para una eventual modificación de la posición común de la UE con respecto a Cuba. Sin embargo, precisó que esta votación –que tuvo 376 votos a favor, 281 en contra y 26 abstenciones por la división del PE– “hay que enmarcarla en la nueva dinámica creada por la nueva posición común adoptada por el Consejo” en enero.
“He transmitido la preocupación sobre alguna persona en particular y, naturalmente, ver cómo la nueva estrategia dará mejores frutos para todos que la impulsada en su día por el Gobierno del señor Aznar” a la hora de imponer sanciones diplomáticas a La Habana, subrayó.
Por su parte, el jefe de la Diplomacia cubana explicó que había entregado a Borrell una invitación oficial para visitar la Isla y dijo comprender que este viaje dependerá de cómo evolucionen las relaciones entre Cuba y los Veinticinco. Asimismo, mostró su “extrañeza” de que la Eurocámara nunca ha aprobado “una resolución de rechazo claro y firme al bloqueo que por más de 40 años Estados Unidos ha impuesto contra Cuba”, aunque aclaró que no solicitó formalmente una resolución en este sentido por parte del PE.
Por último, manifestó que había confirmado “voluntad y deseo” de Cuba de avanzar en las relaciones con la Unión Europea “sobre la base del respeto, claro camino de cooperación y diálogo respetuoso y recíproco”.
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