El presidente de Venezuela ha dicho que que es su amigo, y a los amigos se le ayuda
Semanas después de que circularon acusaciones no fundamentadas de que la campaña de López Obrador está infiltrada por partidarios de Chávez, el Partido Acción Nacional, conservador y actualmente en el gobierno, fue aún más lejos con un anuncio difundido este mes en televisión.
El aviso muestra un incidente diplomático ocurrido el año pasado, en el que Chávez le advirtió al presidente Vicente Fox: ´´No se meta conmigo señor, porque sale espinado´´. Luego aparece López Obrador gritándole a Fox: “ ¡Cállese, ciudadano presidente!´´.
´´Di no a la intolerancia´´, concluye.
En Caracas Chávez se quejó de que “la derecha mexicana está usando anuncios en televisión… para intentar detener el ascenso de la izquierda mexicana y de su candidato presidencial´´.
Entonces los opositores a López Obrador, que fueron los que comenzaron a mencionar a Chávez en la contienda por la presidencia de México, exigieron una investigación oficial sobre si la declaración del venezolano había violado la ley mexicana que prohíbe la interferencia de otros países en los comicios.
Hasta ahora, toda esta discusión no ha disminuido la ventaja de López Obrador sobre el ex secretario de Energía de Fox, Felipe Calderón, su rival más cercano, cuando faltan cuatro meses para las elecciones. López Obrador dice que nunca se ha reunido con Chávez y ni siquiera ha hablado con él por teléfono.
´´Nuestros adversarios están desesperados´´, dijo recientemente.
Sus opositores lo han estado criticando intensamente. Lo muestran como alguien que ahuyentará a los inversionistas extranjeros, se peleará con Washington, nacionalizará más industrias y dejará a México profundamente endeudado.
Chávez y su revolución socialista alimentada por la riqueza petrolera de Venezuela son uno de los extremos más visibles de una tendencia latinoamericana a elegir líderes que se inclinen a la izquierda, después de una década en la que el libre mercado no logró reducir sustancialmente la pobreza crónica de la región.
El principal soporte de López Obrador son el sector que él mismo describre como los ´´pobres y olvidados´´ de México. Como jefe de gobierno de 8.7 millones de personas en el Distrito Federal, proporcionó dinero en efectivo a los necesitados y financió obras públicas caras, entre ellas un segundo nivel en dos importantes vías rápidas de la ciudad y un nuevo sistema de autobuses, llamado Metrobús, diseñado para disminuir los congestionamientos de tráfico crónicos.
Sus opositores dicen que dejó la capital más endeudada que nunca, algo difícil de confirmar dado lo intrincado de los libros de contabilidad.
Ahora promete ayudar a los mexicanos ordinarios al disminuir los precios de la gasolina probablemente a expensas de la empresa paraestatal Pemex y otros intereses empresariales.WILL WEISSERT / AP
MEXICO.



















