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Desmadre socialista

…gente perdida o desorientada, más cerca de los anarquistas, anticapitalistas, nacionalistas, seudoecologistas y okupas que del socialismo, por ejemplo, de Felipe González

La palabra desmadre es fea, pero refleja la conducta del PSOE de Rodríguez Z. con sus anuncios, engaños, “desmentiras”, contradicciones, gastos alocados y tal descontrol ideológico que ha vuelto batasunos, de kale borroka, a algunos de sus políticos.
 
Koldo Méndez Gallego, concejal del PSE-PSOE en Berriz, Vizcaya, es sintomático: hace unos días dio mueras a la monarquía mientras insultaba públicamente a los príncipes de Asturias.
 
Dice la Academia que desmadrar es “conducirse sin respeto ni medida, hasta el punto de perder la mesura y la dignidad”, y también “separar de la madre las crías del ganado para que no mamen”.
 
Ambas acepciones son adecuadas, pero la segunda se adapta excepcionalmente bien a este partido que gobierna mimetizándose con los antisistema como Méndez Gallego.
 
Por todas partes aparecen crías socialistas cuya ideología, que debería ser su leche materna, ha sido sustituída por nacionalismos y anárquicas ocurrencias zapateriles.
 
Son gente perdida o desorientada, más cerca de los anarquistas, anticapitalistas, nacionalistas, seudoecologistas y okupas que del socialismo, por ejemplo, de Felipe González.
 
Sus diputados y senadores aplauden al unísono al jefe, pero sólo porque la agresividad de la oposición los obliga a protegerse de quienes quieren sus escaños y sus sueldos. Sin oficio ni beneficio, ¿qué harían después?
 
Por eso Méndez Gallego es sólo el paradigma de esta mutación socialista hacia una mentalidad batasuna, del abandono del racionalismo para sustituirlo por la pasión irracional y sectaria, sean nacionalista, ácrata o de buenismo curil postmoderno.
 
Así aparece José Montilla y su nacionalismo revenido, o cualquier líder regional que se ha vuelto tan nacionalista como los nacionalistas históricos, o como el presidente andaluz que ya admite públicamente que Zapatero es malo.
 
La excepción de la regla es Patxi López: porque sobrevive gracias a sus rivales naturales del PP.

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