La plaza Kossuth, ante la sede del Parlamento húngaro, se ha visto inundada por más de 6.000 personas que se han reunido pacifícamente para pedir la dimisión del primer ministro socialista, Ferenc Gyurcsány y su gobierno.
Gyurcsány ha reiterado que no dimitirá y dice tener el apoyo del pueblo
Después de seis noches consecutivas los manifestantes continúan sus protestas y la única cosa que ha cambiado es que respecto a noches anteriores los organizadores parecen empezar a controlar los discursos que se oyen por megafonía.
Por lo demás, la Asociación de Productores Agrícolas (MAGOSZ), sigue repartiendo gratis la típica sopa magiar, el “gulyás” y cada vez que se oye el nombre de Gyurcsány le siguen pitidos y chiflidos.
Las protestas pidiendo la renuncia de Gyurcsány comenzaron después que este admitió en una conversación privada ante la cúpula de su partido haber mentido para ganar las pasadas elecciones parlamentarias de abril.
Por primera vez en tres días, en la madrugada de hoy no se han registrado altercados entre exaltados y la policía en las calles de Budapest.
A pesar de la ola de protestas, la mayor desde la caída del comunismo en 1989, el primer ministro ha reiterado que no dimitirá, pese a las protestas contra su gobierno, porque se siente apoyado “mayoritariamente” por la población, declaró en una entrevista que ha publicado hoy al vespertino “Le Monde”.
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