Diez elegidos en un concurso en el que participaron otros 230 artistas de 43 países
En el concurso, llamado “Asilo Nueva York”, compiten los artistas latinoamericanos Ilana Bessler, de Brasil; Valeria Cordero, de Venezuela; María Camila Sanjines, de Colombia, y Antonio Pérez Rubio, de México.
Estos jóvenes, junto a otros seis de Alemania, Japón, Nigeria, Polonia, Serbia-Montenegro y Ucrania, dormirán y trabajarán hasta el próximo 29 de abril en la galería White Box de Nueva York, fundada y dirigida por el español Juan Puntes.
Los concursantes han acampado con sus pertenencias más básicas -un saco de dormir, ropa y pasaporte- y sin ningún tipo de material de trabajo a la mano, ya que uno de los requisitos del concurso es crear una obra de arte a partir de la nada.
“En la galería sólo nos dan un lápiz, un cuaderno, un colchón y tres comidas diarias. Las reglas dicen que podemos hacer un objeto o una ´performance´, pero la obra final dependerá mucho de la interacción con el público”, dijo Cordero, de 23 años.
Emulando las condiciones y restricciones impuestas a quienes buscan asilo o un visado de trabajo, los organizadores del concurso, el colectivo de artistas y activistas Wooloo Productions, han pedido a los participantes que demuestren sus habilidades extraordinarias con los mínimos recursos: sus ideas y la ayuda de los visitantes.
Título de “artista verdadero”
Los aspirantes deberán probar ante el jurado formado por los directores de Wooloo que su creatividad es lo suficientemente sofisticada como para ganarse el estatus de artista “verdadero” que otorga el Gobierno de Estados Unidos.
“Esta ´performance´ trata de ilustrar la experiencia, no sólo del inmigrante, sino del artista cuando solicita un visado y cuando se inserta en el sistema del arte y de las exhibiciones”, dijo Martin Rosengard, codirector de Wooloo, con sede en Berlín.
Su socio, Sixten Nelson, explicó que las principales reglas del concurso son “no salir de la galería, ponerse el uniforme y comunicarse todo el tiempo en inglés”.
La dinámica del concurso es “muy orgánica, y los artistas tienen que estar preparados para que las reglas del juego cambien en cualquier momento, ya que todo dependerá de cómo evolucione su obra y de la interacción con el público”, según Nelson. Fuente: Agencias.



















