Dos colectivos fueron destruidos por la explosión de bombas en una ruta al norte de Beirut. Los ataques dejaron por lo menos tres muertos y 20 heridos. En medio de un prolongado conflicto político, los grupos progubernamentales y antisirios se preparan para recordar este miércoles al el ex primer ministro.
El grupo terrorista Hezbolá no ha condenado aún los asesinatos
Tres personas murieron en la mañana del martes en la localidad libanesa de Ain Alak (región de Bikfaya), a unos 35 kilómetros al noreste de Beirut, en un atentado contra dos autobuses que transportaban a partidarios del gobierno de Fuad Siniora.
Los microbuses transportaban a partidarios del gobierno que mañana miércoles tenían previsto participar en la manifestación que conmemorará el asesinato hace dos años -el 14 de febrero de 2005- del ex primer ministro Rafic Hariri y otra 22 personas.
Aquel asesinato dividió al país en dos mitades, una encabezada por el gobierno del suní Fuad Siniora, furibundamente anti siria, conocida como “14 de marzo”, y otra encabezada por el grupo chií Hizbulá, y apoyada por el presidente Emile Lahud, conocida como “8 de marzo”.
Este atentado se suma a una serie de asesinatos de personalidades en casi todos los casos conocidas por sus posturas anti sirias, que han dejado muertos o gravemente heridos a numerosos políticos y periodistas.
Bikfaya, donde hoy se produjo el atentado, es una zona cristiana feudo de la familia Gemayel, que el pasado noviembre perdió a uno de los suyos, el ministro de Industria Pierre Gemayel, en uno más de estos atentados que han quedado sin esclarecer.
Amin Gemayel, el padre del ministro asesinado, pidió calma a sus conciudadanos y no caer en luchas fratricidas: “Las víctimas, pertenezcan al 14 de marzo o al 8 de marzo, son libaneses”, dijo, pero recordó también que el único modo de superar esta tragedia será la creación del tribunal internacional que juzgue el asesinato de Hariri.
Pero otras voces se mostraron menos conciliadoras: para el ex diputado Gabriel Murr, este atentado no es sino “un mensaje para los cristianos, para que no se manifiesten mañana”, por lo que les pidió que no tengan miedo y salgan a la calle.
Es precisamente entre los cristianos libaneses entre quienes la fractura social es mayor: una parte importante apoya al gobierno, con figuras como Samir Geagea o Amin Gemayel, mientras que otros como el general Michel Aoun o el propio presidente Lahud, forman una extraña alianza con Hizbulá y contra Siniora.
Lahud dijo que el atentado de hoy es “un mensaje claro para hacer abortar las tentativas destinadas a lograr un acuerdo entre los libaneses para poner fin a la crisis”.
Sin embargo, este acuerdo parece más lejano que nunca por el clima que vive el país desde el pasado noviembre, cuando los diputados chiíes y uno leal a Lahud abandonaron al gobierno y comenzaron una campaña para obligar a Siniora a formar un gabinete de unidad nacional donde la actual oposición cuente al menos con ocho ministros, la considerada “minoría de bloqueo”.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR