Política

Dos millones de peregrinos acudirán a Roma para asistir a los funerales de Juan Pablo II

Oleadas de peregrinos seguían llegando a Roma y colmando la plaza de San Pedro. Se esperan al menos 2 millones de personas, así como la asistencia de unos 200 jefes de Estado y de gobierno a los funerales del polaco Karol Wojtyla, que durarán nueve días. El cuerpo de Juan Pablo II es expuesto a partir de ayer en la basílica, y deberá quedarse allí “tres o cuatro días”, hasta el entierro, al que asistirá el presidente estadounidense George W. Bush, así como sus pares de Brasil y de España.

Ante la llegada de la avalancha humana, la Ciudad Eterna se prepara
Una ola de fieles inundará la Ciudad del Vaticano para rendirle un último
homenaje a su Santidad cuyo cuerpo estará expuesto en la basílica de San Pedro.
Dos millones de peregrinos acudirán a Roma para asistir esta semana a
los funerales del papa Juan Pablo II. Ante la llegada de la avalancha humana, la
Ciudad Eterna se prepara para proveer transporte extraordinario, agua y millares
de camas a sus visitantes.

Aunque el cadáver estará expuesto desde ayer
en la basílica de San Pedro, los funerales papales no se celebrarán antes del
próximo jueves y no se descarta que puedan aplazarse al sábado con el objetivo
de permitir a los cientos de miles de fieles de todo el mundo rendirle homenaje,
añadió Efe.

La Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, que
regula la vacante de la Sede Apostólica y la elección del Romano Pontífice,
establece que el entierro del Papa debe celebrarse, “salvo por motivos
especiales, entre el cuarto y el sexto días después de la muerte”. Visto que
falleció el sábado 2 de abril, la fecha máxima es el 8 de abril, viernes, pero
las autoridades quieren darle tiempo a las 200 personalidades y a los fieles a
presentar sus respetos al Santo Padre. Autoridades romanas planean instalar
pantallas gigantes en toda la ciudad para que los peregrinos puedan seguir las
celebraciones y el antiguo Circo Romano fue designado un centro de reunión.


La Alcaldía planeaba también abrir dos estadios para peregrinos con
bolsas de dormir, habilitar puntos de distribución de alimentos y agua, y
reforzar la policía con millares de efectivos. El Gobierno italiano designó a
Guido Bertolaso, responsable de Protección Civil, como comisario extraordinario
encargado de gestionar los preparativos para que Roma sea escenario de los actos
en memoria del Papa.

Los
preparativos en Roma


Los preparativos se iniciaron
el pasado jueves al agravarse el estado de Su Santidad. A la misma hora que se
anunciaba su fallecimiento se montaba ya en los alrededores de la plaza de San
Pedro una tienda hospital para primeros auxilios. Buena parte de los diez mil
policías que se van a encargar de la seguridad estaban ya en la capital y se han
suspendido todos los permisos para la policía local.

El dispositivo más
llamativo es el que se instalará en la plaza de San Pedro y sus alrededores.
Está previsto que se instalen arcos detectores antimetales a la entrada de la
plaza y, dado que la capacidad del recinto será absolutamente insuficiente
-desde el domingo hay jóvenes con sacos de dormir dispuestos a no moverse de la
plaza-, se habilitarán al menos diez pantallas gigantes para poder seguir las
ceremonias en los aledaños de la plaza e incluso en espacios más lejanos. Se
prevé una pantalla en el Circo Máximo, un antiguo espacio destinado a carreras
de cuadrigas y ahora a conciertos de rock, que albergará misas multitudinarias.


El tráfico estará cerrado en el entorno de la Ciudad del Vaticano,
convertida en una isla peatonal para evitar el colapso que ya se produjo el
pasado fin de semana. El alcalde de Roma, Walter Veltroni, ha paralizado las
obras de la línea 1 del metro, ha prolongado dos horas diarias el servicio
(hasta las once de la noche) y ha reforzado las líneas de autobús entre la
estación Termini y la plaza de San Pedro. Cómo serán los días siguientes
“Después de la muerte del Romano Pontífice, los Cardenales celebrarán las
exequias en sufragio de su alma durante nueve días consecutivos, según el Ordo
exsequiarum Romani Pontificis, cuyas normas, así como las del Ordo rituum
Conclavis ellos cumplirán fielmente”, dice el texto constitucional en su
artículo 27.

El luto oficial tiene lugar durante nueve días (el
“novendiali”), pero el entierro del Juan Pablo II deberá realizarse no antes de
cuatro días y no más tarde de seis, y salvo que el Pontífice haya dispuesto otra
cosa en su testamento, es el Colegio Cardenalicio el encargado de cumplir lo
referente a las exequias y el lugar de enterramiento. Tradicionalmente es la
cripta de la basílica vaticana, donde reposan ya los de muchos papas habidos en
la historia de la Iglesia.

El Penitenciario Mayor, actualmente el
norteamericano James Francis Stafford, es el Cardenal que en nombre de Su
Santidad confiesa y absuelve, y es a él a quien corresponde vestir al Pontífice
recién fallecido con los hábitos pontificales para la celebración de su
entierro.

Una vez vestido, los restos mortales de Juan Pablo II se
instalarán en un catafalco en una de las salas del Palacio Vaticano, y de allí
se trasladan a la Basílica de San Pedro, donde deben ser expuestos para recibir
el homenaje de los creyentes, antes de la celebración del solemne
funeral.

Tres
ataúdes


Con anterioridad a la celebración del sepelio, el
cuerpo de Juan Pablo II se depositará también dentro de tres ataúdes,
encajonados uno dentro de otro. El féretro exterior es de madera de olmo
pulimentada, el del medio es de plomo, y el interior es de madera de ciprés,
considerada incorruptible y forrado en terciopelo de color carmesí.


Antes de proceder al cierre del ataúd, que por lo general se realiza en
la basílica de San Pedro, se introduce un pergamino en el que van escritos, en
lengua latina, una relación de los hechos más destacados del Pontificado.


Asimismo, y junto al cadáver del Papa polaco, se depositarán, siguiendo
la tradición, tres bolsas de cordobán (piel de cobra curtida) o similar, de
color rojo, con las monedas de oro, plata y cobre acuñadas durante su
Pontificado.

Posteriormente, los ataúdes de ciprés y de plomo, es decir,
los dos interiores se atan, una vez cerrados, con cordones de seda morados,
cuyos extremos se unen con una cera derretida, en la que el cardenal Martínez
Somalo imprimirá el escudo de armas del Pontífice Juan Pablo II.


Finalmente y en virtud del artículo 31 de la Constitución Apostólica, y
supervisado por el español Martínez Somalo, durante el período de tiempo que
dure la elección del nuevo Papa, no se puede permitir que se habite ninguna
parte del apartamento privado de Juan Pablo II.

La palabra del Cardenal Angelo Soldano

En
descanso eterno después de años de enfermedades debilitantes, el cuerpo del papa
Juan Pablo II yacía ayer en la capilla ardiente del Palacio Apostólico, mientras
el mundo le tributaba un emotivo adiós y el Vaticano se preparaba para escoger a
su sucesor.

Unas 100.000 personas se congregaron para asistir a una misa
matutina y otros miles, entre feligreses, turistas y curiosos, siguieron
llegando durante el día, en una oleada humana que colmó la amplia avenida que
conduce a la Basílica de San Pedro. Los fieles sostenían rosarios y fotos del
pontífice en la plaza colmada mientras oraban por el alma de “nuestro amado Juan
Pablo”. “Hoy, mientras lloramos por la partida del Papa que nos dejó, abrimos
nuestros corazones a la visión de nuestro destino eterno”, dijo en su homilía el
cardenal Angelo Sodano, segundo en jerarquía en el Vaticano.

“Durante un
cuarto de siglo, trajo el Evangelio de la esperanza cristiana a todas las plazas
del mundo, para enseñarnos que nuestra muerte no es sino la transición hacia la
patria en el cielo”, dijo.

Sus restos
reposarán en la basílica de San Pedro


Esta basílica es el
mayor templo de la cristiandad. Construida donde la tradición suponía enterrados
los restos del apóstol, está ubicada sobre la colina del Vaticano, a la orilla
derecha del río Tíber. Mandada construir por el emperador Constantino en el año
320 y ampliada durante los siglos posteriores, la basílica de San Pedro es una
de las más ricas en valores artísticos y arquitectónicos. Aunque hay papas
enterrados en las catacumbas, así como en diversas iglesias de Roma y de Italia,
es la basílica de San Pedro la elegida tradicionalmente como lugar de
enterramiento de los papas.

En el suelo y capillas del templo vaticano
reposan los restos de numerosos pontífices, además de los 49 mausoleos o
monumentos funerarios que acogen restos mortales de papas de la cristiandad,
como los de Inocencio III, Urbano VIII, y Clemente XIII, obras de Antonio
Pollaiuolo, Bernini y Antonio Canova, respectivamente.

Asimismo, la
cripta, en el subsuelo de la basílica, acoge los restos mortales de más de un
centenar de papas, entre ellos San Gregorio Magno, San Leo, San Pío X, que murió
en 1914, Pablo VI y Juan Pablo I, ambos fallecidos en 1978.

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