El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, afirmó ayer que no tiene “objeciones” a la propuesta de la presidencia luxemburguesa que reconoce la posibilidad de prorrogar por dos años a España el Fondo de Cohesión que le aporta casi 12.000 millones de euros anuales. Desde el Gobierno español, Miguel Ángel Moratinos, ha dicho que la oferta para amortiguar la pérdida de ayudas que sufrirá España a partir de 2007 “es una buena noticia pero todavía es insuficiente”.
España puede perder de 16.000 a 42.000 millones de euros con el nuevo reparto de fondos europeos
Moratinos dijo que la propuesta “abre el camino de la negociación, es una buena
noticia, pero todavía es insuficiente”, ha declarado ayer Moratinos a su llegada
al Consejo de asuntos generales y Asuntos Exteriores que se celebra en
Luxemburgo. Por otra parte, el presidente de la Comisión Europea (CE), José
Manuel Durao Barroso, afirmó ayer que no tiene “objeciones” a la propuesta de la
presidencia luxemburguesa de establecer un mecanismo para que España pierda de
forma gradual, y no súbita, el acceso al Fondo de Cohesión de la UE a partir de
2007.
Barroso, quien participó en el debate del Consejo de Ministros de
Asuntos Generales (CAG), explicó en rueda de prensa que la CE defiende “como
principio general que hay que responder a las prioridades y necesidades de los
nuevos países, quienes esperan mucho de la solidaridad de la Unión”. Pero
precisó que, “al mismo tiempo, pensamos que los Estados de la UE a Quince, sus
regiones, no deberían tampoco perder de manera demasiado brusca la solidaridad
de la UE”.
La propuesta de la presidencia para las perspectivas
financieras del periodo 2007-2013, debatida hoy por primera vez por los
ministros de Exteriores de los Veinticinco, prevé un mecanismo transitorio de
dos años para la retirada del Fondo de Cohesión. Barroso planteó no obstante una
“reserva general” a la propuesta de la presidencia dada la reducción de fondos
previstos para el conjunto de la política de cohesión -ayudas regionales y Fondo
de Cohesión.
Explicó que la “reserva se debe a la necesidad de esperar a
ver el marco general de la propuesta con cifras”, ya que el texto de la
presidencia no incluye aún los niveles de recursos que se atribuirían a cada
política. No obstante, precisó que la propuesta de la presidencia “reduce ya el
nivel de gastos previsto en la propuesta de la Comisión” para la política de
cohesión por lo que “nuestra reacción no puede ser entusiasta”.
Aseguró
además que los representantes de todos los Estados miembros, salvo “seis”,
mantuvieron hoy su apoyo a las “líneas generales” de la propuesta inicial de la
CE, más ambiciosa que la de la presidencia. Seis de los principales
contribuyentes netos a las arcas comunitarias -Alemania, Reino Unido, Francia,
Holanda, Suecia y Austria- defienden reducir del 1,24 al 1,0% de la Renta
Nacional Bruta (RNB) el límite presupuestario de la Unión. “Hay que ser
coherente. La realidad es que los jefes de Estado y de Gobierno han fijado
nuevos objetivos ambiciosos para Europa y que si queremos cumplirlos,
necesitamos contar con medios a la medida”, manifestó Barroso.
Pese sus
reservas, el portugués aseguró que la Comisión considera “positivamente” el
método empleado por la presidencia y está dispuesta a hacer “concesiones” para
facilitar el acuerdo sobre las nuevas perspectivas financieras en el Consejo
Europeo del próximo junio. Señaló que la negociación deberá ser independiente de
los plebiscitos sobre la ratificación de la Constitución Europea pendientes en
Francia, Holanda y otros países, pero admitió la necesidad de actuar “con
sensibilidad política” para evitar efectos negativos en estos
procesos.
En su intervención ante los ministros, apuntó además la
necesidad de “asociar cuanto antes al Parlamento Europeo a la negociación”, dado
que éste es “un actor decisivo” y que “al final, nuestro objetivo será contar
con un acuerdo que pueda ser respaldado por las tres instituciones: Consejo,
Comisión y el Parlamento”.
Asimismo, subrayó que la solución final debe
no sólo incluir un acuerdo sobre la política de gastos de la Unión, sino también
sobre las fórmulas de ingresos, en referencia, al mecanismo de compensación
presupuestaria de que se beneficia Reino Unido -el llamado “cheque británico”-
que varios Estados, y también la Comisión, creen necesario revisar.
La
semana pasada, con motivo de la visita de su par finlandés, José Luis Rodríguez
Zapatero, dijo que España acepta que en los nuevos presupuestos europeos de
2007-2013 se transfieran los cuantiosos fondos que percibe el país hacia los
nuevos miembros de la UE menos desarrollados.
“Por lo tanto seremos
coherentes en la cuestión y creo que ser coherente en el principio de la
cohesión es estar primero agradecidos y luego estar dispuestos a arrimar el
hombro”, dijo Zapatero en rueda de prensa. “Lo vamos a hacer sin poner mala cara
y simplemente con un principio de racionabilidad de sentido (…) (ya que) esta
reducción de las ayudas debe ser progresiva”, añadió.
Los nuevos
presupuestos de la UE, que deben ser aprobados en junio, redirigirán los
llamados fondos de cohesión hacia los 10 nuevos miembros que se incorporaron a
la Unión el año pasado.
Según un estudio presentado por la Fundación de
Estudios Financieros, España puede perder de 16.000 a 42.000 millones de euros
con el nuevo reparto de fondos europeos para el periodo 2007-2013. En el caso
más favorable para España, la pérdida sería de 16.000 millones, sin embargo, si
no se viese beneficiada por el Fondo de Cohesión habría que sumar 9.000 millones
más, por lo que las pérdidas globales se elevarían a los 25.000 millones, señala
el informe.
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