La fiesta norteamericana por antonomasia ha dejado a los ciudadanos tres días de puente y fuertes medidas de seguridad para prevenir posibles atentados.
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Miércoles, 21 de enero 2026
La fiesta norteamericana por antonomasia ha dejado a los ciudadanos tres días de puente y fuertes medidas de seguridad para prevenir posibles atentados.
SEGURIDAD NACIONAL
Las fuerzas de seguridad estadounidenses serán las únicas de no disfrutarán de los tres días que fiesta que han enlazado este año el 4 de julio.
Entre los platos fuertes para la celebración de este año ha destacado la colocación de la primera piedra de la Torre de la Libertad, complejo de edificios que sustituirá al World Trade Centre destruido el 11 de septiembre de 2001.
Pero estos días no han sido sólo patriotismo y fiestas familiares. La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) envió una circular a todas las agencias policiales del país para pedirles que incrementen sus patrullas, ya que existía la posibilidad de que se perpetraran ataques con coches bomba y atentados suicidas, entre otras opciones.
Realmente no se han recibido datos fiables sobre posibles atentados, pero la amenaza sigue estando ahí aunque las autoridades no quieren alarmar a los ciudadanos ni disuadirles de que hagan sus típicas barbacoas y tiren al aire libre los tradicionales fuegos artificiales. Sin embargo, sí les piden que sean prudentes, estén vigilantes y les alerten sobre cualquier sospecha.
En las grandes ciudades
Así, el Departamento de Seguridad Nacional informó de que se vigilarían especialmente las zonas en las que se preveía aglomeración ciudadana, como las exhibiciones de fuegos artificiales, desfiles y otros actos públicos conmemorativos del 228 aniversario de la independencia política estadounidense.
El subsecretario para la Seguridad de Fronteras y Transporte, Asa Hutchinson, quiso dejar claro que esas medidas se adoptaron por precaución, y que no se tienen informes de los servicios de espionaje sobre posibles atentados que puedan cometer grupos terroristas.
Aunque la vigilancia ha afectado a todo el país, resultó particularmente intensa en las grandes urbes, como Nueva York, Los Ángeles, Chicago y Washington. Los responsables de la seguridad nacional han indicado que no está actualmente justificado subir el nivel de alerta, que se mantiene en “amarillo” (riesgo elevado).
Tranquilos, pero alerta
Por su parte, el secretario de Seguridad Nacional, Tom Ridge, animó a los estadounidenses a disfrutar de forma normal el verano, pero siempre “manteniendo los ojos abiertos ante cualquier cosa sospechosa”.
De esta manera se instó a los ciudadanos a que estuvieran especialmente vigilantes con vehículos sospechosos estacionados en lugares cercanos a posibles objetivos y que modificaran sus horarios y rutas de patrulla habituales.
También se adviertió de que son objeto de sospecha todas las personas que lleven ropa demasiado holgada o de abrigo en sitios donde hace mucho calor, así como cables visibles, que huelan a sustancias químicas, que mantengan una conducta extraña o que realicen plegarias desconocidas. Los potenciales terroristas suicidas, añadía el Departamento, podrían disfrazarse de policías, militares o bomberos, e incluso como mujeres embarazadas.
Ataques a los símbolos
“Los objetivos de Al Qaeda han sido casi siempre simbólicos y el momento de sus ataques se ha fijado más por consideraciones operacionales que por plazos específicos”, precisó un reciente boletín del FBI.
Por esto no hay que dejar de lado el hecho de que el 4 de julio es una fecha más que simbólica para los estadounidenses, al igual que las próximas Convenciones nacionales de los partidos Demócrata y Republicano, en las que también se reforzará la seguridad.
El FBI ha recordado a todas las agencias policiales que los posibles blancos de atentados son las refinerías, oleoductos y gasoductos, estaciones de trenes, instituciones financieras, aeropuertos y otras instalaciones del sector de la aviación civil y el transporte marítimo.
De luto por Brando
Pero este 4 de julio también será recordado por muchos como el día en que se celebró el funeral del mítico actor, Marlon Brando, fallecido de una afección pulmonar el pasado jueves.
Un funeral privado y familiar en su ciudad natal de Omaha (Nebraska) dará el último adiós a Marlon Brando, en la intimidad, lejos de las cámaras de Hollywood, con lo que se cumplirá el deseo de este animal cinematográfico que siempre tuvo una relación difícil con los grandes estudios.
Irreverente y polémico, su desaparición ha empañado las celebraciones del 4 de julio en Estados Unidos para la legión de seguidores que lloran su pérdida y recuerdan cada una de las imágenes que hicieron historia y “cambiaron la forma de actuar en América”, como dijo su colega Karl Malden.
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