Husein y siete colaboradores volvieron a sentarse ayer en el banquillo
El Alto Tribunal Penal iraquí que juzga al ex dictador Sadam Husein y a otros siete colaboradores de su régimen fue aplazado este lunes al 5 de diciembre unas horas después de empezar.
Husein y siete colaboradores volvieron a sentarse este lunes en el banquillo de los acusados en la segunda audiencia del juicio por la masacre de 143 aldeanos chiítas en los años 1980, el primer crimen por el que responden ante la justicia.
La audiencia en el Alto Tribunal Penal iraquí comenzó a las 12H17 locales (09H17 GMT) en presencia de todos los acusados, del equipo defensor y de asesores jurídicos internacionales, entre ellos el ex secretario estadounidense de Justicia Ramsey Clark.
El presidente derrocado, de 68 años, fue el último acusado en entrar en la sala de audiencias. Llevaba una chaqueta de corte occidental y un Corán en una mano. Saludó a sus co-acusados, que vestían ´dichdachas´, trajes tradicionales árabes, y un ´keffieh´ que les cubría la cabeza.
Los principales co-acusados son Taha Yasin Ramadan (ex vicepresidente), Barzan Ibrahim al Hasan al Tikriti (hermanastro) y Awad Ahmed al Bandar (ex juez del tribunal revolucionario y adjunto del jefe de gabinete de Sadam Husein). Los otros cuatro eran responsables del partido Baas en la región de Dujail cuando ocurrieron los hechos: Abdalá Kadhem Rueid, Mezhar Abdalá Rueid, Alí Daeh Alí y Mohamed Azzam al Alí.
Por motivos de seguridad no se había informado de la hora del comienzo de la sesión. El Alto Tribunal Penal, presidido por el juez kurdo Rizkar Amin e instaurado en diciembre del 2003, tiene su sede en el ex cuartel general del partido Baas en el corazón de la Zona Verde, un barrio bajo protección estadounidense.
El acceso de magistrados, abogados y periodistas al Tribunal es objeto de draconianas medidas de seguridad. Los periodistas sólo pueden introducir un cuaderno para tomar notas sin “componentes metálicos” y en el lugar les proporcionan los lápices.
Los abogados de la defensa fueron los primeros en llegar a la sala de la audiencia. Jalil al Dulaimi, principal abogado del ex dictador, es el jefe del equipo de defensores.
La defensa había decidido boicotear el tribunal a raíz del asesinato de dos abogados después del inicio del juicio, el 19 de octubre, pero ha dado marcha atrás en su decisión.
Sadam Husein, acusado de crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, genocidio o dilapidación de bienes del Estado, puede ser condenado, al igual que los coacusados, a la pena de muerte.
Los 148 habitantes de Dujail fueron ejecutados en represalia por el ataque perpetrado contra el convoy en el que viajaba Sadam Husein durante una visita a esta localidad.
Uno de los grandes desafíos del tribunal será garantizar la seguridad de las personas que van a testimoniar contra el depuesto dictador, en un país donde reina la inseguridad.
En noviembre, después del asesinato de los dos abogados defensores de dos acusados, el equipo recibió “amenazas de muerte cotidianas” y denunció fallos en la seguridad, lo que le llevó a anunciar, en un primer momento, que boicotearía la audiencia del lunes.
En la apertura del proceso, en octubre, un combativo Sadam Husein rechazó la autoridad del tribunal y aseguró que no tenía “nada que hacer” ante el mismo. Se presentó como el presidente legítimo de Irak y se declaró inocente.
Después de la matanza de Dujail, el tribunal examinará otros delitos que se le imputan, como la represión de chiítas en 1991, el gaseado de kurdos en la localidad de Halabja en 1988, el desplazamiento de 182.000 kurdos en 1987-1988, la guerra con Irán o la ocupación de Kuwait.
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