Política

El apagón analógico está a la vuelta de la esquina

Nos Cuentan



Enfrentado al ordenador en blanco he caído en la cuenta de que pronto nos puede pasar lo mismo con la televisión.

Se acerca la fecha mágica del apagón analógico, o como los optimistas prefieren decir: la fecha de encendido digital.

Una cita promisoria en la que la pequeña pantalla o el plasma panorámico, da lo mismo, abandonan el sota, caballo y rey de la programación actual, para multiplicar exponencialmente su oferta (más sotas, más caballos y más reyes), la calidad de las emisiones, que será fantástica y en alta definición, y facilitar el acceso televisivo a la carta, para que cada uno de los usuarios elija cuándo y cómo quiere ver sus programas favoritos.

Maravilloso horizonte.

La TDT, la televisión digital terrestre llama a la puerta de forma imperiosa y temo que nos coge todavía un poco despistados, tecnológicamente en cueros, con mucho decodificador y antena en la mente, pero con  la viejecita del quinto izquierda todavía sin enterarse bien del alcance del asunto.




Las experiencias territoriales como la de Soria (que convendremos en que no es Nueva York), que han adelantado la transición audiovisual han frustrado el previsible final feliz.

Ni toda la publicidad oficial, ni regalándose los aparatos con los yogures, se ha logrado que esa gente para la que la televisión hace sobre todo compañía se “digitalice” y reciba el maná audiovisual propuesto en las debidas condiciones.

Por eso se habla ahora de una conversión deslizante, sin traumas, sin el aquí te pillo y aquí que te apago que se pensó al principio, cuando alguna gente muy elevada nos hizo soñar con que el cambio iba a merecer la pena. 

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