Luto y mucha tensión en el Líbano tras el asesinato del ministro de Industria y miembro de una de las familias cristianas más influyentes. Pierre Gemayel era hijo de un ex presidente y se caracterizaba por su firme oposición a la injerencia Siria en el país. La muerte de Gemayel forma parte de la larga lista de personalidades asesinadas por defender la independencia del Líbano de la tutela extranjera, principalmente siria, aunque todos estos asesinatos quedaron sin esclarecer.
El crimen enrareció aún más la ya complicada situación política del país
Los restos del ministro de Industria del Líbano Pierre Gemayel, asesinado el lunes a balazos en un suburbio de Beirut, fueron trasladados a su ciudad natal, Bikfaya, en medio de una multitud de seguidores que acompañaron el trayecto con signos de dolor y coreando consignas en contra de Siria, país al que el gobierno señaló por el homicidio. El cadáver de Gemayel -dirigente cristiano maronita, reputado líder antisirio y miembro de una familia destacada en la historia política de su país- será llevado más tarde a Beirut, donde este jueces se celebrará una misa de cuerpo presente, y regresará finalmente a Bikfaya para ser inhumado mañana en su localidad de origen.
El asesinato del alto funcionario añadió un nuevo elemento de confusión y problemas al ya complicado panorama político libanés, en una profunda crisis por el enfrentamiento entre sectores pro y antisirios que ya se había recalentado con la decisión de la ONU de crear un tribunal especial para investigar el magnicidio del primer ministro Rafik Hariri, al que siguieron movilizaciones que llevaron a la retirada total de las tropas sirias que permanecían en el Líbano.
Responsabilizaron a Siria
Apenas conocido el ataque contra el ministro y pese a que ningún grupo se adjudicó su autoría, diputados del bloque antisirio y el mismo gobierno de Beirut responsabilizaron a la administración de Damasco, que, sin embargo, se apresuró a despegarse del crimen y expresar una fuerte condena. Lo mismo hicieron el movimiento islamista Hezbollah –prosirio y proiraní- y el propio gobierno de Irán.
Como síntomas del enrarecimiento del clima político, efectivos del Ejército fueron desplegados en las oficinas del Partido Nacionalista y Socialista Sirio, atacadas anoche por enardecidos grupos antisirios. Y el líder druso Salid Yumblatt, también antisirio, no sólo acusó a Damasco sino que, además, advirtió sobre la posibilidad de nuevos atentados.
Gemayel era uno de los hombres de confianza del primer ministro Fouad Siniora, cuyo gobierno sufre un boicot que se agudizó con la salida reciente de seis ministros pro sirios, cinco de ellos del Hezbollah, movimiento que reclama mayores cuotas de poder de decisión y que amenaza con intentar el fracaso de la actual administración.
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