El Banco Central de Ecuador defendió su autonomía del Gobierno central y empezó a contener la arremetida del presidente del país, el izquierdista Rafael Correa, que ha calificado al organismo de “ineficaz” y que responde a los intereses del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Para Correa, el Banco Central responde a los intereses del FMI
En un comunicado publicado en los principales diarios del país, el Banco Central sostiene que su existencia “es esencial” para que la economía ecuatoriana funcione “con normalidad”.
“La autonomía del Banco Central le brinda a esta institución la estabilidad y continuidad necesarias para cumplir sus funciones” de forma cabal, señala el texto.
Añade que su autonomía “no implica una situación de contradictor de los gobiernos, pero evita que se convierta en prestamista de ellos”.
Pese a que perdió su calidad de emisor monetario, cuando Ecuador adoptó la dolarización en el año 2000, el Banco Central mantiene sus funciones como custodio de la reserva monetaria internacional y de las cuentas del sector público, entre otras.
Según la institución, acusada de mantener a altos cargos con sueldos muy superiores a las del propio jefe del Estado, en 2006 su Tesorería Internacional movió unos 14.000 millones de dólares, el 34 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB).
Además, la institución mantiene unos 1.100 millones de dólares de un fondo petrolero estatal, mientras que las operaciones interbancarias efectuadas a través del Banco Central, alcanzaron el año pasado los 97.000 millones de dólares.
Por su parte, Correa ha insistido en que los funcionarios del Banco Central “parecen empleados del Fondo Monetario Internacional” y que la institución cuenta con demasiado personal para las pocas funciones que le quedan.
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