Política

El bombardeo de EEUU en Pakistán podría enturbiar la amistad entre Islamabad y Washington

Miles de paquistaníes se manifestaron en diversas ciudades del país contra el ataque aéreo de EEUU sobre la aldea de Damadola el viernes pasado, que mató a 18 civiles paquistaníes -entre ellos cinco niños.

Pakistán es uno de los más fieles aliados de EEUU en la guerra contra el terrorismo
Prueba de ello es que Pakistán ha condenado con dureza el ataque ocurrido el viernes, en el que perdieron la vida 18 civiles -incluidos cinco niños-, y ha convocado al embajador estadounidense en ese país, Ryan Crocker, para presentar una protesta formal y advertirle de que ese tipo de actuaciones no pueden repetirse.

Es la primera consecuencia de un incidente que amenaza, como mínimo, con enturbiar las buenas relaciones bilaterales en el ámbito de la lucha contra el terrorismo, tal y como apuntan algunos analistas estadounidenses.

Pakistán uno de los más fieles aliados de EEUU en la guerra contra el terrorismo, condenó con dureza el ataque ocurrido el viernes y convocó al embajador estadounidense en ese país, Ryan Crocker, para presentar una protesta formal y advertirle de que ese tipo de actuaciones no pueden repetirse.

En los últimos tres años, Pakistán se convirtió en uno de los principales aliados de EEUU en la lucha contra el terrorismo internacional, con la entrega de más de 700 supuestos miembros de la red Al Qaeda, la mayoría de los cuales han sido trasladados a la base estadounidense de Guantánamo (Cuba).

“Una relación fuerte”


John McLaughlin, experto en seguridad nacional de EEUU, reconoció que el bombardeo del pasado viernes puede influir en la cooperación entre los dos países pero, pese a ello, se mostró convencido de que no llegará a tener consecuencias realmente graves.

“La relación (entre EEUU y Pakistán) es suficientemente fuerte como para sobrevivir a esto”, afirmó McClaughlin en declaraciones a la cadena de televisión CNN.

En su opinión, es “prematuro sacar conclusiones” de lo ocurrido, entre otras razones, porque no está nada claro.

La principal incógnita sigue siendo si el lugarteniente de Osama Bin Laden figura entre las víctimas del ataque o si, por el contrario, sigue vivo, tal y como aseguraron las autoridades paquistaníes e incluso fuentes de la propia Al Qaeda.

Según McClaughlin, cuando EEUU decide poner en marcha una operación de ese calibre tiene que tener “un elevado nivel de confianza” en que existe una presencia importante de Al Qaeda en la zona que ha sido objetivo de su ataque.

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